Colegios en el borde

Imagen del colegio de Cabretón, que cerrará el próximo curso /L.R.
Imagen del colegio de Cabretón, que cerrará el próximo curso / L.R.

Los pueblos con colegios que rozan la ratio mínima para mantenerse viven con inquietud cada fin de curso | Camprovín y Cornago se mantendrán de forma excepcional a pesar de no llegar a los cinco alumnos

MARÍA CASADOLOGROÑO.

Al final de curso llegan las notas y no solo para los alumnos. En el caso de los pueblos pequeños, con colegios rurales, estas fechas que se acercan son un momento de incertidumbre y preocupación. En este caso el cinco también es el número clave: si llegan a esa cifra de alumnos han superado, un año más, su asignatura fundamental, que no es otra que mantener la escuela abierta.

Porque si en algo coinciden todos los alcaldes consultados por Diario LA RIOJA, es que «el colegio hace que haya vida en los pueblos, por eso cuando se cierra se pierde algo más que un centro educativo». Y es que, como insisten los primeros ediles de Camprovín, Arenzana de Abajo, San Millán de la Cogolla, Viniegra de Abajo, San Román de Cameros, Badarán, Villoslada, Préjano y Herce, «tras la marcha de los niños a otros lugares por el colegio, se acaban yendo de alguna manera las familias y la vida de los pueblos».

Estimación 2018-2019

Situación excepcional
Camprovín (4 alumnos) y Cornago (3).
Entre 5 y 10 niños
Viniegra (6), San Millán (6), Grávalos (8), Enciso (8), Herce (7-8), San Román (9).
Entre 1o y 15
Badarán (11), Arenzana (11-12), Préjano (13), Villoslada (15) (pueden unirse más pueblos).

Sabiendo que son fechas clave, que los cambios en los municipios son frecuentes y a falta de datos oficiales -que se sabrán tras formalizarse las matrículas-, de los colegios en situación crítica en el presente curso, solo Cabretón cerrará, como informó Sanda Sainz en este diario. Cornago, en un estado excepcional, conservará el centro abierto para tres alumnos, todos en sexto de Primaria, que tras este año pasarán a la ESO. Camprovín por su parte, que ha contado con cinco escolares, pierde uno y baja de la ratio mínima.

«Hemos pedido prórroga a la Consejería de Educación para que nos mantenga el centro abierto un año más, aunque sea con cuatro, y a ver si en este curso conseguimos que llegue alguna familia con hijos que permita la continuidad», reconoce Arturo Villar, alcalde de Camprovín. Un punto que el propio consejero de Educación, Alberto Galiana, confirma. «Se ha consensuado con el Ayuntamiento y se va a transmitir también así a las familias, que se siga un año más abierto, en la esperanza de que puede haber alguna nueva incorporación para llegar a los cinco mínimos. Excepcionalmente estará con cuatro, pero si no se consigue aumentar no se podrá continuar, habrá que estar a la expectativa».

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Viniegra de Abajo también ronda el límite, pero al menos para el siguiente lo tiene asegurado. «Había cinco niños y este año se incorporará otro. Lo bueno es que el mayor de la clase tiene siete años, eso da esperanzas, pero tenemos que seguir atentos porque en cuanto se va una familia, se puede cerrar. Hay que hacer milagros para conservarlo», apunta su alcalde, Juan Ignacio Martínez.

Otro de los que arrancó el actual ejercicio en situación crítica es Arenzana de Abajo, con cinco alumnos, pero con la llegada de varias familias para el 2018-19 se estima que sean entre 11 y 12. «Todos pensábamos que iba a cerrar, pero las cosas han cambiado con una oferta de trabajo que hicimos y otras llegadas inesperadas», explica la alcaldesa Purificación Ruiz.

En el caso opuesto está San Millán de la Cogolla donde se pierden tres alumnos (dos pasan a Secundaria y uno se va) y se prevé que estén seis alumnos, por los nueve del actual curso. «Estamos concienciados, intentando preparar viviendas para atraer familias, pero es difícil», señala su alcaldesa, Raquel Fernández.

Además de los citados, por debajo de diez alumnos se estima que estén Grávalos (ocho, por once de este año), Enciso (ocho, se mantiene igual), Herce (siete u ocho, en vez de doce) y San Román (nueve).

Apuesta por los pueblos

¿Hasta cuándo sostener estas escuelas? «La apuesta de la Consejería de Educación es el mantenimiento de estos centros que lo entendemos como fundamental, no solo desde el punto de vista educativo sino también social, para el reto demográfico», recalca el consejero Galiana. «El coste de estos colegios, como el transporte escolar, es elevado pero consideramos que es beneficioso para los municipios y para La Rioja en general. De hecho, hemos mantenido en los años más duros la ratio de cinco alumnos y no se ha subido como en otras regiones», subraya y aboga por la prudencia: «No tomamos decisiones drásticas, procuramos establecer un proceso de diálogo con la localidad y las familias y tratar de salvarlo en la medida de lo posible».

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