Las esencias digitales del Rioja

César León presenta alguno de los vinos reservados al comercio 'on line'. /Jonathan Herreros
César León presenta alguno de los vinos reservados al comercio 'on line'. / Jonathan Herreros

La bodega Solar de Samaniego reserva sus vinos más exclusivos para el mercado digital, que le ha llevado a atesorar una legión de 60.000 seguidores

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

En las bodegas Solar de Samaniego el concepto de red social se puso en marcha hace ya mucho tiempo. Le llamaron 'Cofradía Solar de Samaniego' y «a través del teléfono, por fax e incluso por carta», recuerda César León, director creativo del grupo, se impulsó un modelo de negocio que, como ahora el comercio 'on line', «permitía llegar directamente al consumidor». Y ya entonces no todo eran las ventas, sostiene León, que defiende un proyecto en el que la relación con el cliente es esencial hasta el extremo de haber desarrollado una especie de orgullo de pertenencia de sus cofrades. Y todo con el vino como principal hilo conductor.

Cuando llegó Internet, las cosas mejoraron. «A nosotros nos vino de maravilla Internet porque se abrió un canal directo de venta con el consumidor», explica al tiempo que apunta que los grandes vinos de la firma sólo se pueden conseguir en la actualidad por esa vía. Con el tiempo, y a partir de periódicas inversiones tecnológicas, la comunidad de cofrades (con dos pedidos se adquiere esa condición) está formada por unas 60.000 personas.

«Internet nos ha permitido, además de alcanzar ese número de cofrades, dar un mejor servicio y darnos a conocer a más consumidores», todo ligado a una intensa política de comunicación, de presencia en redes sociales y de actividades vinculadas a la cultura (beber entre líneas es su proyecto estrella en el apartado cultural). «Nos permite contar historias, reforzar la experiencia de la marca, la identidad, relacionarnos con los miembros del club, solventar consultas de inmediato....», señala. Así, frente al modelo tradicional de distribución (al que tampoco renuncian pero del que excluyen sus mejores caldos), la bodega apuesta por Internet y ha alcanzado un equilibrio en la entrada de ingresos entre ambos canales.

«Sería un fracaso vender vino y que la gente no viniera a la bodega»

Pero en la filosofía de Solar de Samaniego hay algo más, insiste León. «El comercio electrónico en el mundo del vino no puede hacer perder todo ese imaginario tan potente que le rodea. Todo lo que tiene que ver con la experiencia de consumo, de compra, de conocimiento de esa marca», abunda antes de defender que los productores deben convertirse «en los guardianes de la experiencia, del conocimiento del mundo del vino y eso se consigue visitando la bodega, no solo viendo los vídeos que colgamos en Youtube».

Y conservar esa experiencia de compra, esa especial relación con el cliente alejada de la que puede ofrecer un distribuidor 'on line' se consigue a través de la Cofradía Solar de Samaniego, aquella red social nacida en los años 80. «No podemos ser unos locos de lo 'on line'. Hay tantas experiencias alrededor del vino que lo 'on line' permite que se descubran, pero no deberían sustituirlas. Para nosotros sería un fracaso vender el vino y que la gente no viniera a la bodega».

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