Escuela de madres... y padres

Algunos de los asistentes a una de las sesiones organizadas en la sede de APIR, encargada de desarrollar el Plan de Apego. / Juan Marín

Casi 400 personas han participado ya en el Programa de Apego de Servicios Sociales | El plan preventivo, encargado a APIR, incide en las bondades psicosociales futuras de un vínculo seguro en los primeros años del bebé

Roberto G. Lastra
ROBERTO G. LASTRALogroño

Control de impulsos, estabilidad emocional, autocontrol, empatía, competencia en las relaciones sociales... Un adulto será, en parte, lo que haya aprendido de niño, en la fase de cero a tres años, en su interacción con sus cuidadores principales, la madre y el padre. Así lo argumentan los expertos en Psicología y Psiquiatría cuando defienden la trascendencia de la teoría del apego.

Y en esa literatura científica, además de en las demandas de las entidades relacionadas con la atención infantil, se ha apoyado la Consejería de Políticas Sociales, Familia, Igualdad y Justicia para activar en La Rioja el 'Programa de Parentalidad Responsable y Vínculo Afectivo', una iniciativa que cuenta con un presupuesto de 20.000 euros y que desde su puesta en marcha en febrero ha contado ya con casi 400 participantes.

«Los destinatarios de este programa son todas las mujeres en estado de gestación y todas las madres y padres con hijos de cero a tres años», aclara Celia Sanz, directora general de Servicios Sociales, quien explica que el programa se activa «dentro del 'Plan Integral de Apoyo a la Mujer Embarazada' junto a otras iniciativas en favor de gestantes en situación de riesgo psicosocial».

«Es un programa desde la prevención, que es como nos gusta abordar los problemas» Celia Sanz, Directora de Servicios Sociales

El programa se estructura en tres fases: una informativa, una sesión que se incluye en los cursos de preparación al parto que se organizan en los centros de salud en colaboración con la consejería que lidera María Martín; otra psicoeducativa, con dos sesiones grupales de entre 60 y 90 minutos y atenciones individualizadas; y una tercera de intervención, que consta de seis sesiones y el refuerzo de citas personalizadas, destinada a embarazadas o madres en riesgo de exclusión social, debido a la relación que los expertos atribuyen a determinados estilos de apego y algunos de los problemas que, aunque no necesariamente, acompañan frecuentemente a estas circunstancias: violencia de género, fracaso escolar, problemas psicosociales...

«Es un programa que busca trabajar desde la prevención, que es como nos gusta abordar los problemas», resalta Celia Sanz, que explica que la responsable de desarrollarlo es APIR (Asociación Pro-Infancia Riojana), la entidad con la que la consejería firmó a principios de año el convenio. Por su sede, convertida en una escuela de madres y padres, pasan semanalmente decenas de personas.

«La etapa de cero a tres años es básica para lo que ocurra en el resto de nuestra vida» Andrea Vea, Psicóloga de APIR

«La etapa de cero a tres años es básica para lo que ocurra en el resto de nuestra vida porque es donde se forma el vínculo de apego y eso va a repercutir en la manera en que pensamos, sentimos y nos relacionamos», asevera Andrea Vea, psicóloga de APIR, quien recuerda que «cuando tienes un apego seguro desde que naces ves el mundo como un lugar más confiable, tienes mayor autoestima, superas mejor ciertos niveles de estrés y de ansiedad y tienes también mejores relaciones y más empatía con otros compañeros. Por lo tanto, lo contrario, la falta de un apego seguro, nos puede dar algunas carencias en esas cualidades a la hora de relacionarnos o sentirnos seguros».

«Intentamos que, además de las madres, participen los padres en la crianza» Lourdes Ezcurra, Trabajadora social de APIR

«Es un programa de carácter preventivo en el que transmitimos la importancia de tener un vínculo de apego seguro con nuestros hijos para que el día de mañana sean positivas las relaciones que tengan con sus amigos, profesores, con sus parejas... y en el futuro con sus hijos», tercia Lourdes Ezcurra, trabajadora social de APIR.

«Crecer como mamá»

Con sesiones grupales y apoyadas en vídeos, técnicas de relajación y actividades diversas, el programa, de carácter voluntario, se caracteriza por su enorme flexibilidad. «Intentamos que, además de las madres, participen también los padres en la crianza, porque esto es cosa de los dos, y muchas veces sus horarios laborales se lo impiden, por eso tratamos de amoldarnos y ser muy flexibles», explica Lourdes Ezcurra, quien aclara que, «aunque de momento estamos en la sede y en siete centros de salud de Logroño, el programa es para toda La Rioja y lo iremos extendiendo».

«Aunque algunas cosas sí sabes, otras te generan dudas y transmites la inseguridad» Kiara Canales, Usuaria

Aunque la iniciativa lleva en vigor siete meses, algunas de sus usuarias son ya veteranas alumnas de esta escuela, ya que su preparación comenzó mucho antes en La Cometa con planes similares. Es el caso de Kiara Canales, que asiste a las clases en la sede de APIR junto a su hijo Matías, que ya tiene tres años.

«Yo decidí venir porque consideré que me podía venir muy bien esta ayuda psicológica para crecer como mamá y aprender día a día. El venir aquí me ha ayudado a aprender las cosas que he necesitado con el niño para ayudarle, tratarle, educarle... Aunque algunas cosas sí que las sabes, otras te generan dudas y le transmites esa inseguridad», resume la joven, quien recuerda que «pese a que a veces necesitamos trabajar muchas horas, tenemos que saber que nuestros hijos necesitan pasar tiempo con nosotros, jugar, sentir el cariño... Los puedes comprar con algunas cosas, pero eso no sirve para ayudarles a crecer emocionalmente».

«Todo lo que aprendí me dio la fortaleza para poder afrontar lo que venía» Camelia Andorca, Usuaria

En las mismas está Camelia Andorca, que sostiene en brazos a la sonriente Kamila, una preciosidad de 1 año. «Todo lo que aprendí me dio la fortaleza para poder afrontar lo que venía con la seguridad que no tenía. A mí me ha ayudado de verdad».

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