La epidemia de paperas acumula ya 177 casos en La Rioja, seis veces más que el pasado año

Según la mayoría de expertos, la vacuna es el arma más efectiva para prevenir la parotiditis. :: L.R.

Tres de los afectados tuvieron que ser ingresados debido a las complicaciones, pero su evolución clínica fue positiva

Roberto G. Lastra
ROBERTO G. LASTRALogroño

La epidemia de parotiditis, conocida popularmente como paperas, marca ya cifras de récord en La Rioja. El goteo de nuevos casos no ha cesado en las últimas semanas para engrosar aún más los listados de la Consejería de Salud, que ya contabiliza 177 afectados en la región, seis veces más que el pasado año.

«No es una situación aislada de La Rioja porque está afectando a todas las comunidades autónomas. De hecho en el conjunto del país se registraban 7.840 casos hasta la semana 46, el 19 de noviembre, cuando es ese mismo periodo del 2016 la cifra era de 4.096», aclara Eva Martínez Ochoa, jefa de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades Transmisibles del Servicio Riojano de Salud (SERIS).

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«Hablamos de epidemia porque ha habido múltiples brotes en diferentes zonas geográficas de la región, aunque todos no están relacionados entre sí. El primero que detectamos fue en verano en Nájera y afectó mucho a jóvenes de entre 14 y 17 años, sobre todo. También ha habido varios brotes en Logroño y otro en Arnedo en noviembre con muchos afectados, además de algunos con grupos más reducidos en varias zonas de la comunidad», añade la experta.

Sin revacunación

Para encontrar unas cifras similares a las actuales en La Rioja hay que remontarse a los años 2006 y 2007, con 127 y 167 casos, respectivamente. Entonces se detectó un fallo vacunal -la cepa Rubini utilizada entre 1996 y 1998 no inmunizó a los niños y adolescentes que recibieron las dosis en aquellos años- y se optó por una revacunación masiva en la comunidad: 14.723 alumnos de tercero, cuarto y quinto de Educación Primaria recibieron una dosis de recuerdo en febrero y marzo del 2007.

Desde Salud se niega similitud alguna con aquella situación. «No es el caso, ni se ha planteado ahora una revacunación ni se contemplan cambios en el calendario de la vacunación», explica Martínez Ochoa, quien recuerda que «la triple vírica es una vacuna que protege muy bien y tiene una alta efectividad frente a sarampión y rubeola, pero no tan alta frente a las paperas; se calcula que en este caso es del 88%». «Como el sarampión y la rubeola son enfermedades en fase de eliminación, se considera que está muy bien puesta en las edades actuales, una dosis a los 12 meses y la otra a los 3 años, pero en las paperas el objetivo de la vacunación no es eliminar la enfermedad sino tenerla controlada», añade, para resaltar que «es una enfermedad que cíclicamente se presenta con más casos y luego vuelve a remitir».

No obstante, la máxima responsable del servicio de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades Transmisibles también advierte del comportamiento inhabitual de la epidemia actual: «Es una enfermedad que es más frecuente en invierno y primavera, pero a nosotros nos empezó a aumentar la cifra de casos en verano y desde entonces se está comportando de forma un poco diferente».

Un perfil muy joven

El futuro inmediato también es todavía una incógnita: «No sabemos qué pasará a corto plazo, pero de momento siguen apareciendo casos, en especial en los últimos meses. Hay semanas que se detectan 16 nuevos casos; otras, 2; otras, 7... Siguen apareciendo nuevos contagios, sí».

De hecho, a mediados de agosto la cifra de afectados en La Rioja era de solo 23 personas, a primeros de octubre superaba ya las 60, a mediados de noviembre el centenar y esta semana alcanzaba los 177 contagiados, 93 hombres y 84 mujeres, con una edad media de 20,57 años. «Hay afectados desde los 3 hasta los 60 años, pero la mitad de los casos, más o menos, se encuentran en el grupo de 15 a 20 años y el 80% del total son menores de 25 años. Es un perfil de personas jóvenes, pero no niños, sino mayores de 14», detalla la experta del SERIS, que también confirma que «la mayoría de los afectados son personas correctamente vacunadas».

Paperas en La Rioja

Año 2005
7 casos
Año 2006
127 casos
Año 2007
167 casos
Año 2008
12 casos
Año 2009
7 casos
Año 2010
9 casos
Año 2011
32 casos
Año 2012
32 casos
Año 2013
29 casos
Año 2014
6 casos
Año 2015
9 casos
Año 2016
30 casos

Tras hacer un llamamiento frente al alarmismo, Martínez Ochoa recuerda que del total de afectados «sólo ha habido tres pacientes que precisaron ingreso hospitalario y todos ellos evolucionaron bien clínicamente». En uno de los casos fue debido a una orquitis (inflamación testicular); en otro porque derivó en una meningitis; y en un tercero se optó por un ingreso preventivo ya que el afectado tenía las defensas bajas por un tratamiento frente a otra enfermedad de base.

Con un periodo de incubación de entre 16 y 18 días, aunque tiene un pequeño rango de dos o tres días antes y después, y la posibilidad de transmisión en las 48 horas previas a los primeros síntomas, la jefa de Vigilancia Epidemiológica ofrece dos recomendaciones finales: «Ante la menor sospecha es conveniente acudir al médico para un diagnóstico temprano y evitar nuevos contagios; y una vez confirmado es clave que el paciente se quede en aislamiento domiciliario al menos cuatro días».

Lo que debe saber

¿Desde cuándo se vacuna en La Rioja?

La triple vírica –sarampión, rubeola y parotiditis– (SRP) empezó a administrarse en la región en 1984. Hasta el año 2000 se vacunaba a los niños a los 12 meses y a los 11 años, pero desde entonces es a los 12 meses y a los 3 años.

¿Es efectiva la vacuna?

La mejor manera de prevenir la enfermedad es vacunarse contra ella con la SRP. Con una cobertura muy alta en la región, del 99% en la primera dosis y del 96% en la segunda, su efectividad oscila, ya que es muy alta en sarampión y rubeola, pero menor en parotiditis, del 88%.

¿Cómo se produce el contagio?

El virus que causa paperas tiene una contagiosidad media-alta y se transmite tanto por el aire –diseminación de las gotitas de saliva al hablar, toser, estornudar...–, como por contacto directo con la saliva o la orina de una persona enferma. El contagio puede producirse habitualmente entre uno y siete días antes de que se inflamen las glándulas, o hasta cuatro o cinco días después.

¿Cuáles son los síntomas?

Aunque en ocasiones la enfermedad cursa sin síntoma alguno, los más habituales suelen ser fiebre, malestar, pérdida de apetito, dolor de cabeza y oído, problemas al tragar. Y, sobre todo, inflamación de una o las dos parótidas, las glándulas salivales.

¿Cuáles son las complicaciones?

Meningitis, orquitis (inflamación de los testículos), ooforitis u ovaritis (inflamación de los ovarios), sordera (temporal o permanente), pancreatitis...

¿Existe tratamiento?

No, solo se pueden aliviar los síntomas con antitérmicos, antiinflamatorios y frío local.

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