«Mi embarazo es casi un milagro, por eso digo a todas que luchen»

Begoña Rodríguez mamá tras ser operada de cáncer

M. CASADO LOGROÑO

Colecciona Nancys, más de cien, al mismo tiempo que es una amante apasionada de lo gótico y Halloween. Todo ello con la misma naturalidad que ríe a carcajadas y se emociona con determinados pasajes de su historia, sobre todo cuando recuerda a su marido Rubén, al que le agradece todo, desde enamorarse de ella en pleno tratamiento, cuando iba con pañuelo, hasta sus recaudaciones para la AECC de La Rioja a través de sus carreras solidarias. Así es Begoña Rodríguez (37 años, de Lacunza, residente en Logroño), quien enseña su ecografía, se toca la tripa, está feliz, está a punto de cumplir su sueño: ser madre.

Y eso que casi se puso imposible la misión. «Mi cáncer fue detectado en el 2009. Era de tipo hormonal y bastante fuerte. Me daban pocas esperanzas. En ese momento nadie se preocupó de si iba a ser madre o no, sino en luchar. Pero yo quería serlo», explica Begoña. Y cuando preguntaba sobre sus posibilidades de alcanzar la maternidad la respuesta se repetía: «Tú tranquila, superar esto es lo primero». Pero en su fuero interno corría el tiempo. «Ves que tienes 28 años, que te hacen una castración química para el tratamiento, que eso dura cinco años... Cada vez que iba a las quimios les decía que yo quería ser madre, he llorado mucho por eso».

Por fin llegó el alta, en el 2014; pero no tenía menstruación. En el 2015, a través del apoyo y asesoramiento de la AECC La Rioja, donde es voluntaria, empezó en el programa de fertilidad. «He tocado muchas puertas, y recuerdo lo que nos dijo el doctor Cebas, al que tengo mucho cariño, 'esto es como predicar en el desierto'; y mi marido predicó», cuenta divertida.

«He tocado muchas puertas, me dijeron que era como predicar en el desierto; y predicamos»

«No podían hacerme in vitro, ni darme hormonas... Intentaron ayudarnos, pero no funcionaba», relata. En ese transcurso de tiempo se fue a Madrid a trabajar y venía a Logroño, con su pareja, los fines de semana. «Y después de dejar el programa, sin tratamiento, llegó...». Tardó en saberlo más de tres meses (por los desajustes menstruales). «El embarazo está siendo maravilloso. Lo estoy disfrutando. Me gustaría agradecer todo a los médicos y sanitarios que me ayudaron», apunta emocionada.

Y deja dos deseos: «Mi caso, como me dicen todos, es un pequeño milagro, por eso, a quien quiera ser madre le digo que luche, que por intentarlo que no quede». Y el segundo: «Me toca para el 21 de octubre, será chico, Mario, pero me encantaría que naciera el 31, en Halloween».

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