Alarma por la mosca negra en La Rioja

Alarma por la mosca negra en La Rioja

El Ebro, el Iregua y el Najerilla, principales focos de este simúlido que se alimenta de la sangre de seres humanos y animales tras morderles La suavidad del invierno, el calor y el escaso caudal de los ríos multiplica la presencia de la mosca negra en La Rioja

Roberto G. Lastra
ROBERTO G. LASTRALogroño

Compañeras molestas, y a menudo temibles, de los habituales de la Costa Dorada y el Delta del Ebro, la mosca negra 'conquista' también La Rioja y atormenta desde hace días a humanos y animales con sus minúsculas pero poderosas mandíbulas desde sus principales focos, el Ebro, el Iregua y el Najerilla.

«Este año está teniendo especial incidencia porque ha habido un invierno muy suave, lo que ha provocado menos mortandad en la especie. A la vez, la sequía ha mantenido bajos los caudales de los ríos y no ha habido las habituales crecidas que barren las larvas y la vegetación a la que se fijan, con lo que su población se ha mantenido muy alta», explica Ignacio Ruiz Arrondo, entomólogo médico en el Centro de rickettsiosis y enfermedades transmitidas por artrópodos vectores del CIBIR, quien aclara que «es una especie que siempre ha estado aquí pero en un equilibrio ecológico. La hipótesis es que ahora tenemos ríos mucho más limpios, sin los vertidos químicos de antes, pero sí con más vertidos orgánicos procedentes de la agricultura y las depuradoras, lo que supone más alimento para estas larvas que, además, cada vez se ven más libres de organismos predadores ya que, por ejemplo, en el Ebro prácticamente solo tenemos barbos, siluros y percas, que son especies grandes de fondo, pero no alevines de trucha o pequeños peces que son los que se alimentan de estas larvas. Todo ello ha provocado un desequilibrio ecológico que favorece el crecimiento de la población de la mosca negra».

LAS FRASES Ignacio Ruiz Arrondo Entomólogo «Su herida causa muchos picores y puede agravarse y durar semanas si nos rascamos»

«No es que se estén desplazando, insisto, son especies ya presentes, pero cuando se desencadena algo en el río, aguas más limpias, crecimiento de macrófitos... hace que empiecen a criar de manera desmesurada y se comporten como una plaga. Aquí en La Rioja no estamos aún en esa situación, aunque sí que tenemos constancia de su mayor presencia en diversos ríos, como el Ebro y, sobre todo, en la zona del Iregua. También en el Najerilla, aunque ahí son especies que están ocasionando más problemas al ganado», asevera el experto.

Juan Marín

«En España tenemos más de 50 especies de mosca negra y en La Rioja están presentes muchas de ellas, pero las que se están comportando como plaga en muchas zonas -Aragón, Cataluña, sureste de Madrid...- son tres o cuatro», añade Ruiz Arrondo, que aporta algunos detalles temibles de este simúlido que no actúa de noche y que, entre otras armas, tiene una capacidad de vuelo de hasta 20 kilómetros: «Es un insecto telmófago que corta la piel para provocar una herida y chupar la sangre. Es muy distinto al mosquito que introduce la probóscide, una especie de estilete o trompetilla, a través de la que succiona la sangre de un capilar, por eso su picadura provoca menos reacción. La mosca negra, al crear una herida produce una picadura más dolorosa y su saliva, que lleva sustancias anestésicas, vasodilatadoras y anticoagulantes, causa a veces esas reacciones alérgicas tan llamativas en las personas», describe el entomólogo, quien alerta de que «su herida causa muchos picores y dura varios días, lo que puede agravarse si nos rascamos porque puede infectarse y prolongar los problemas durante semanas».

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