El dulce declive del melocotón

Si todo sigue igual, el melocotón pronto será sólo un recuerdo en el campo riojano: «La tendencia es a la desaparición»

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Iñaki García
IÑAKI GARCÍALogroño

Llega el verano al calendario y en los hogares se multiplica la presencia de fruta. Es un alimento refrescante, que ayuda a luchar contra las altas temperaturas de esta época del año. Son muchos los tipos de fruta que pueden cumplir con ese cometido, pero unas de las más apreciadas y consumidas son las de hueso. Melocotones, nectarinas, paraguayos, cerezas y ciruelas, entre otros, gozan de gran tirón, aunque en el campo riojano no pasen por su mejor momento.

Sin duda, en la región, aparte de la cereza, el melocotón es el rey. Es el que presenta, según los datos que ofrece el Servicio de Estadística de la Consejería de Agricultura del Gobierno de La Rioja, una presencia mayor, a pesar de haber perdido muchísimo protagonismo en la comunidad autónoma. No en vano, en el 2003 había 1.016 hectáreas plantadas en La Rioja y en el 2015 esa cifra se había visto disminuida hasta 434. Ese retroceso, como es lógico, se ha plasmado igualmente en la producción, pasándose de las 22.711 toneladas recogidas en el 2003 hasta las poco más de 10.000 registradas hace dos años.

Igor Fonseca, coordinador de los servicios técnicos de ARAG-ASAJA, reconoce que las frutas de hueso, en general, han vivido una fuerte crisis en la región durante la última década. «Se ha pasado de ser una zona productora pujante a perder mucha superficie», afirma. Una opinión que se comparte desde la Cooperativa de Albelda. «La tendencia es a la desaparición», se explica. «Muchísima gente, de hecho, ha decidido dejar de apostar por este producto para hacerlo por otro como la pera», se añade. Sobre este asunto, eso sí, Fonseca considera que esa reconversión se está frenando un poco en los últimos años. «Dos son las razones. Por un lado, la presencia del fuego bacteriano y, por el otro, la fuerte competencia existente en el sector de la pera», expone. «Eso sí, las peras tienen una ventaja muy importante con respecto a las frutas de hueso y esa no es otra que su capacidad para ser almacenadas y sacarlas al mercado en el momento de mayor cotización», remata.

En el campo

El problema de los contratos

Otra de las problemáticas que rodea el sector de las frutas de hueso es el de los contratos. «Aunque están obligados por ley, lo cierto es que la mayoría de los agricultores no los suscriben», se lamenta Igor Fonseca.

El problema de no contar con esos contratos es sobre todo de seguridad, ya que al tratarse de productos perecederos, se corre el riesgo de que se pierdan y se queden sin valor. Así, se generalizaron hace años prácticas como la llamada venta ‘a resultas’ contra las que se lucha en la actualidad para tratar de beneficiar al agricultor.

En el histórico estadístico, la importancia del resto de las frutas de hueso en La Rioja es mucho menor a la del melocotón. Así, de albaricoques se produjeron en la región 121 toneladas en el año 2015, mientras que de ciruelas se alcanzaron las 1.868 toneladas. En las nectarinas, por último, se llegó a algo más de 2.000 hectáreas.

Clima adverso

En cuanto a la campaña de este año, las perspectivas tampoco resultan demasiado halagüeñas, pese a que todavía es temprano para realizar una previsión completa. En el caso de la ciruela, el granizo es el culpable. «En La Rioja hay dos zonas productoras principales, una es la de Nalda y la otras es la del Cidacos y en esta última cayó una granizada importante el 8 de junio que ha dejado la cosecha muy tocada o incluso, arruinada», se lamenta Fonseca. «Ahora hay que esperar a que el seguro responda», añade.

En el resto de productos, según se cuenta desde la Cooperativa de Albelda, las altas temperaturas tampoco han resultado positivas para su desarrollo. «La fruta de hueso necesita agua y este año no ha habido suficiente», se cuenta. «Sí que se ve producción, pero el problema es que los frutos vienen con un calibre muy pequeño», se apostilla. «Las expectativas eran positivas, pero también el granizo ha causado problemas», relata Igor Fonseca quien tampoco se muestra optimista con los precios. «Hay que tener en cuenta que nosotros somos una región tardía con respecto a otras y los precios que se están conociendo hasta ahora no son muy buenos, puesto que rondan los 30 céntimos en plaza», apunta. Pese a todo esto, las frutas de hueso siguen siendo las preferidas del verano.

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