Disyuntiva ferroviaria

José Luis Prusén
JOSÉ LUIS PRUSÉNLogroño

El ministro de Fomento asiste atónito al debate que, con inevitable carga política, se ha generado en torno a la presentación de su plan de inversiones ferroviarias en La Rioja. Íñigo de la Serna considera excesivos los reproches que tratan de descalificar la que, a su juicio, es la propuesta más sólida y realizable que se ha formulado para mejorar las comunicaciones por ferrocarril en la región.

Por una parte, advierte, se asegura la llegada del Ave hasta Logroño a través de una plataforma de ancho internacional. Es verdad que por Miranda de Ebro, y no por Castejón, como se había barajado en los anuncios que sus predecesores, lo mismo del PSOE que del PP, fueron incapaces de convertir en algo más que un brindis al sol. Por el otro lado, remarca, se asegura la continuidad del corredor Cantábrico-Mediterráneo por territorio riojano, hacia Zaragoza y Sagunto.

Después de caducado, hace ya más de cuatro años, el estudio de impacto ambiental de la nueva plataforma de alta velocidad entre Logroño y Castejón, el ministro -poco más de trece meses en el cargo- sostiene que el plan presentado la semana pasada en Logroño trata de resolver una disyuntiva: dejar todo como está mientras se reinicia la tramitación y se acumulan los plazos o apostar por una solución que, sin descartar nada, mejore la plataforma existente y acorte los tiempos de viaje en los movimientos, tanto de pasajeros como de mercancías, que se produzcan entre la capital riojana y el nudo ferroviario navarro.

De la Serna sostiene que su propuesta es la más sólida de cuantas se han formulado para La Rioja

El rosario de promesas incumplidas en materia de infraestructuras da alas a la desconfianza

La primera alternativa suponía, en cálculos de Íñigo de la Serna, fiar la respuesta a no menos de diez años vista, entre estudios, informes, alegaciones, adjudicación de proyectos y de obras y ejecución de los trabajos. La segunda permite acometer un plan de mejora mucho más rápido e incluye la instalación de «traviesas polivalentes» que facilitan la adaptación de la anchura entre raíles tanto al patrón europeo -por el que circulan los trenes Ave- como al nacional. Y ello, subraya el ministro, sin renunciar a que en el futuro pueda construirse una plataforma de alta velocidad entre Logroño y Castejón.

La clave del malestar que expresan tanto los partidos de la oposición como diversas organizaciones sociales e incluso, aunque en voz baja, algunos dirigentes del PP es que ese futuro queda en el limbo de la indeterminación. De la Serna afirmaba el pasado domingo, en una entrevista publicada por este periódico, que no quiere generar «falsas expectativas ni frustración». Una actitud prudente, pero también una llaga en la que no renuncian a meter los dedos aquellos que, sin necesidad de hacer cálculos con las disponibilidades presupuestarias, reclaman más concreción.

En el debate sobre el déficit de infraestructuras que aqueja a La Rioja llueve sobre mojado. El rosario de promesas tantas veces incumplidas da alas a la desconfianza. Y ese es otro de los condicionantes que debería considerar el ministro de Fomento, aunque presuma de que hasta ahora ha cumplido todos y cada uno de los compromisos que ha adquirido desde que accedió al cargo.

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