Los dirigentes del grupo neonazi Nueva Época pactan con la Fiscalía y eluden la cárcel

Siete de los ocho miembros de Nueva Época que ayer fueron condenados, en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial. :: j.m.
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Siete de los ocho miembros de Nueva Época que ayer fueron condenados, en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial. :: j.m.

El Ministerio Público baja la pena al entender que los condenados eran miembros o directivos del grupo y no sus promotores

LUIS J. RUIZ LOGROÑO.

Cuando los miembros de Nueva Época inscribieron la organización, en marzo del 2013, en el Registro Autonómico de Asociaciones mintieron. Dijeron que era una entidad «cultural y deportiva», edulcoraron hasta límites insospechados sus objetivos y fines y se presentaron en sociedad más como una ONG que como un grupo neonazi. Ayer lo reconocieron en la Audiencia Provincial. Entre tímidas afirmaciones y gestos de asentimiento, los ocho acusados -siete presentes en la sala y Alejandro Ruiz Vidal desde la cárcel de Zuera, en la que cumple condena por los apuñalamientos de Lérida- dieron por buenos todos los hechos de los que les acusa el fiscal. En esencia, que fundaron Nueva Época para «generar, mantener e incrementar un ambiente o clima de violencia» entre sus socios y «los componentes de grupos calificados ideológicamente de extrema izquierda o anarquista» y para «cohesionar a los integrantes de un grupo que, previamente, habían ejecutado de forma sistemática hechos ilícitos».

Antes de llegar -por separado- hasta la Audiencia Provincial, seis de los ocho sabían que podían acabar cumpliendo una pena de prisión por crear una entidad de ideología neonazi -así lo sostiene la Fiscalía y así lo defendió la unidad central de Análisis, Estrategias y Organización de los Mossos d'Esquadra en el proceso de Lérida contra Ruiz Vidal, asegurando que Nueva Época tomaba como patrón las formas y modos de organizaciones de extrema derecha como la fascista Casa Pound (Italia) o la neonazi Amanecer Dorado (Grecia)- para la «ideación, preparación y ejecución de actos violentos». Pero todos respiraron tranquilos minutos antes de las 10 horas. Sus letrados, que hasta el momento no habían conseguido cerrar un acuerdo con el Ministerio Fiscal, pactaban una reducción de las penas previo reconocimiento, íntegro, de todos los hechos de los que se les acusaba.

Cargos activos
B.M.M.
Condenado a dos años y multa de 720 euros por formar parte de la presidencia o directiva de Nueva Época. Inicialmente el fiscal pedía para él 4 años en calidad de fundador o promotor.
E.I.G.
Condenado a dos años de prisión y multa de 720 euros por formar parte de la presidencia o directiva de Nueva Época. En un primer momento el fiscal pedía para él 3 años en calidad de fundador o promotor.
R.M.M.
Condenado a dos años de prisión y multa de 720 euros por formar parte de la presidencia o directiva de Nueva Época. Antes de la vista el fiscal pedía para él 3 años como fundador o promotor de la asociación ilegal.
G.H.A.
Condenado a dos años de prisión y multa de 720 euros por formar parte de la presidencia o directiva de Nueva Época. Inicialmente se enfrentaba a 3 años en calidad de fundador o promotor de la asociación ilegal.
Solo miembros
J.C.V.
Condenado a 1 año de prisión y multa de 720 euros por ser miembro activo de la asociación. Inicialmente el fiscal pedía para él 3 años en calidad de fundador o promotor de la asociación neonazi.
A.S.S.
Condenado a 1 año de prisión y multa de 720 euros por ser miembro activo de la asociación. El fiscal pedía para él 2 años por ser el director de Nueva Época.
D.O.P.
Condenado a 1 año de prisión y multa de 720 euros por ser miembro activo de la asociación de extrema derecha. Inicialmente el fiscal le acusaba de ser miembro activo y pedía una pena de 18 meses de cárcel.
Alejandro Ruiz Vidal
Condenado a 6 meses de prisión y multa de 720 euros por ser miembro activo de la organización. La Fiscalía le aplica la eximente incompleta de alteración psíquica. En primera instancia se enfrentaba a una condena de 3 años en calidad de fundador o promotor de la asociación neonazi.

Así, todos esquivaban su ingreso en prisión por estos hechos. Incluso B.B.M. y R.M.M. El primero fue condenado en junio del 2015 por atacar en grupo a un joven colombiano al grito de «negro de mierda, te vamos a matar» en una agresión en la que Alejandro Ruiz Vidal apuñaló a la víctima en el muslo; el segundo, en julio del mismo año, tras agredir junto a otras siete personas, a un grupo de estudiantes que recogían material escolar en la plaza Primero de Mayo. Esos hechos fueron posteriores a la constitución de Nueva Época por lo que, pese a ser sentenciados hace ya tiempo, no son considerados como antecedentes.

El fiscal reconoce la patología mental de Ruiz Vidal, que recibe la condena más baja del grupoDos de los condenados, con sentencias por otros delitos, esquivan la prisión ya que en el momento de crear Nueva Época no tenían antecedentes

Sin alterar los hechos imputados -que Nueva Época presentaba las principales características de jóvenes radicalizados de tipo skinhead neonazi; que actuaban en grupo; que recurrían inmediatamente a la violencia; que atesoraban un código de conducta basado en el miedo que producen en el otro; que contaba con un componente racista y xenófobo; que exhibían banderas con la cruz celta o céltica típicas del grupo 'Bases Autónomas', formación neofascista madrileña de los años 80, entre otras- el fiscal sí que matizó alguna de las conclusiones a las que había llegado en su escrito de acusación original.

La más relevante es el reconocimiento de que Alejandro Ruiz Vidal «sufre un trastorno paranoide de la personalidad con fondo psicótico, con elevado nivel de agresividad y sufrimiento psicológico, que le produce una grave afectación de sus facultades intelectivas y volitivas». La misma conclusión a la que llegó la Audiencia de Lérida y que, en la práctica, implica la aplicación de una eximente incompleta de anomalía o alteración psíquica que rebaja su condena a 6 meses de prisión y multa de 720 euros (inicialmente el fiscal pedía para él 3 años y 1.350 euros).

De manera paralela, la Fiscalía modificó el grado de implicación de los acusados en la comisión del delito. Así, por un lado considera que actuaban en calidad de presidentes o directivos de Nueva Época -y no como fundadores o promotores- B.B.M., R.M.M., G.H.A. y E.I.G. y fija para ellos una condena de dos años de prisión y multa de 720 euros. Inicialmente, el primero se enfrentaba a 4 años de cárcel y los demás a 3 años. Por otro lado, junto a Alejandro Ruiz Vidal, la acusación pública sostiene que eran meros «miembros activos» de Nueva Época A.S.S., J.C.V. y D.O.P., que son condenados a 1 año de prisión -con la excepción de Ruiz Vidal- y multa de 720 euros.

Carlos Ruiz, letrado de tres de los acusados, mostraba tras la vista su «satisfacción» con un acuerdo «favorable para todas las partes» al tiempo que Jon Zabala, abogado de Ruiz Vidal, destacaba el hecho de que a su cliente se le haya vuelto a reconocer su patología mental.

Con condenas de prisión inferiores a dos años, el representante de la acusación pública también apuntó que la Fiscalía «no se opone» a que se suspenda la pena, es decir, a que no ingresen en prisión toda vez que era la primera vez que delinquían.

«Estoy conforme y no tengo nada más que añadir», dijo por videoconferencia Ruiz Vidal, el que más se explayó cuando el tribunal le permitió una última intervención. El resto de condenados, unos mirando al suelo, otros sosteniendo la mirada al tribunal, apenas articuló palabra. Un 'sí' escueto en el mejor de los casos. Un movimiento de cabeza, en la mayoría. Todos habían conseguido su objetivo.

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