«Diciembre, enero y febrero son los meses más tristes»

Pilar Hidalgo
PILAR HIDALGO

La caza constituye una de las fuentes de ingresos principales para municipios serranos como Nieva de Cameros. Además de la inyección económica, la llegada de cazadores llena de vida de forma transitoria estos pueblos gravemente azotados por la despoblación y ayuda a los pocos negocios que persisten en la zona a sobrellevar el temido y solitario otoño-invierno. «No resulta rentable tener aquí un bar porque debes afrontar el mismo tipo de impuestos que en Logroño y sólo entran cuatro vecinos», lamenta el propietario de 'La Chata', Ramón Barragán. Barragán reclama alguna ayuda, ya que por estos lares un bar es más que un local donde tomarse un café o echar una cerveza. «Se trata de un salón social», le apoya el nevero Julio Alfaro. Y es que en torno a una partida de cartas los pocos que se juntan soportan mejor la soledad imperante en la sierra en el largo otoño-invierno.

Los habitantes de estos pequeños pueblos demandan que se generen más actividades que dinamicen estas zonas. «Diciembre, enero y febrero son los meses más tristes», reconocen. Cuando se vayan los de la paloma contarán los días para Semana Santa, cuando vuelve a alegrarse la cosa. Pero lo que no se les quita de la cabeza es que «esto no tiene ningún futuro».

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