La Rioja rural se despuebla mientras Logroño y su entorno siguen creciendo

La Rioja rural se despuebla mientras Logroño y su entorno siguen creciendo
Justo Rodriguez

60 municipios de la región cuentan con menos de 100 vecinos y seis de cada diez riojanos viven en el entorno de influencia de la capital

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

Las cifras son bastante evidentes. Es una realidad global que, coinciden los demógrafos, está muy vinculada al modo de vida actual. La ciudad continúa actuando como un enorme imán que encierra en su radio de acción cada vez a más vecinos que construyen su proyecto de vida bien en el corazón de la urbe, bien en su área metropolitana.

La Rioja no es ajena a ese doble fenómeno cuya intensidad, cada año, confirman los datos estadísticos del padrón continuo. Las últimas cifras (que establecen la población de los 174 municipios riojanos a 1 de enero del 2017) apuntan que el 60,4 por ciento de los riojanos viven en Logroño (el 47,8 por ciento del total) o en su área metropolitana, concepto bajo el que se agrupan 17 municipios vecinos). En la práctica eso viene a implicar que seis de cada diez riojanos viven en poca más del diez por ciento de la superficie de la región, en apenas 500 kilómetros cuadrados. Al margen quedan otras dos localidades 'dormitorio' de la capital: Oyón (Álava) y Viana (Navarra), que desde el año 2000 han sumado más de 1.600 habitantes.

EL DATO

614
habitantes ha perdido Cervera desde el año 2000, la cabecera más afectada por la fuga de vecinos.

Pero la creciente urbanización de la región se intensifica si a la población del área de influencia de Logroño sumamos la de otros grandes núcleos habitados, las cabeceras de comarca. En ese caso, casi el 85% de los riojanos hacen su día a día en una 'gran' ciudad.

Ese efecto imán de Logroño, recuerdan fuentes del Ayuntamiento, es la justificación del convenio de capitalidad suscrito con el Ejecutivo regional y firmado hace unos días. La ecuación es simple: a más población que atender, más servicios que prestar que, recuerdan, se unen a los que están centralizados en la capital riojana. 2,7 millones de euros recibirá el Consistorio en 'compensación' por esa realidad.

La foto fija de La Rioja a 1 de enero del 2017 apunta que se perdieron 413 habitantes y que sólo 48 localidades ganaron vecinos con Lardero, Villamediana y Arnedo a la cabeza. Calahorra, Santo Domingo y Ausejo se situaron en el extremo contrario. Una tendencia, la de la pérdida de habitantes, extensible a la última década: desde el 2007 un total de 129 municipios riojanos han perdido habitantes con una cabecera de comarca, Cervera del Río Alhama, a la cabeza: 239 empadronados han dejado el municipio riojabajeño en los últimos diez años (614 desde el año 2000).

En rojo

Vicente Urquía (PSOE) hace una visión más global y hace hincapié en la pérdida de 8.228 empadronados en La Rioja desde el 2012: «Es como si Nájera hubiera desaparecido del mapa». En su análisis de los datos apunta que «el área metropolitana de Logroño es la gran beneficiada durante estos años» -casi se ha duplicado en lo que llevamos de siglo- y que «el gran descenso se ha registrado en los pueblos de menos de mil habitantes».

El mapa regional tiene marcados 60 municipios en rojo. Son los que tienen menos de un centenar de habitantes y están diseminados por toda la geografía riojana: muchos en el Camero Viejo, pero también en el Nuevo, en el entorno de Nájera, en las Viniegras, en La Rioja Baja e incluso en el entorno de la capital.

Roberto Varona, presidente de la Federación Riojana de Municipios (FRM), asume la complejidad de un reto, el de retener a la población en el medio rural, en el que las administraciones tienen que trabajar para crear un entorno amable que invite a ello. Pero luego están las decisiones personales: «Las personas residen donde quieren», asume. Desde la entidad han venido trabajando durante el 2017 en la Agenda de la Población para «detectar 20 medidas que pueden frenar la despoblación» y que se focalizarán «en el grupo de población que no tiene predilección por vivir en la ciudad».

Son muchas la claves: «La transformación digital, el urbanismo, las comunicaciones... Vamos a seguir trabajando con todas las consejerías para ponerlas en marcha y ver el resultado... En unos años. La única obligación de las administraciones es prestar servicios de calidad». Pocas (y difíciles) las soluciones.

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