La Retina: lo desconocido se lo lleva todo

Paso del tren y el Ebro por los Riscos. :: /L.R.
Paso del tren y el Ebro por los Riscos. :: / L.R.

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Haro

Dicen los viejos del lugar que tiempo atrás Haro no sufría las nieblas de ahora. Sobre todo a primera hora de la mañana, desde el otoño, la ciudad aparece cubierta por una nebulosa que enfría la temperatura. La niebla accede a La Rioja por los Riscos de Bilibio, igual a como se ve por Sierra Cantabria, una ola de nubes que acarician las montañas pero no llegan nunca al suelo. Las Conchas de Haro son el acceso natural a La Rioja desde el norte y es también la principal herida abierta en el paisaje del viñedo. Por allí pasan las principales infraestructuras viarias y energéticas que abastecen a nuestra región.

La temida línea eléctrica 'Haro Norte', que parece de inminente construcción y contra la que lucha en primera instancia la iniciativa legislativa popular que no acaba de llegar al Parlamento de La Rioja para promover una ley de protección del paisaje de Rioja, no es sino la gota que colma el vaso. Antes han sido muchos los 'tajos' que ha sufrido la zona donde se localizan los viñedos de muchas de las firmas del barrio de La Estación de Haro, la mayor concentración mundial de bodegas centenarias.

El primero fue el ferrocarril, cuyas vías bordean el meandro Zaco para introducirse en el túnel que se excavó en los Riscos de Bilibio. La originaria línea ferroviaria Castejón-Bilbao se inauguró en 1863. Años después, al otro lado del río Ebro, se abriría otro túnel para el transcurso de la carretera N-124. Más agresiva fue la construcción de la A-68, en la que se empleó dinamita para abrir el paso conocido como El Portillo en los Riscos de Bilibio. Ya entonces se temió por la singular orografía y hubo manifestaciones en contra. Alguna razón tendrían porque en las explosiones de la obra, realizadas el 29 de noviembre de 1978, murieron dos operarios.

Las Conchas de Haro son el acceso natural a La Rioja desde el norte y la principal herida abierta en el paisaje

Entonces las obras se pararon, pero no de forma definitiva. Sucedió igual con el gasoducto Lemona-Haro, paralizado un año después de iniciarse la construcción de la infraestructura, en el 2007, gracias al recurso presentado por varias bodegas de Haro a cuyos viñedos afectada el trazado. En el 2014 la dinamita regresó a los Riscos de Bilibio, esta vez debido a los desprendimientos causados por las fuertes lluvias del año anterior, para asegurar las rocas. A la que parece inevitable línea eléctrica 'Haro Norte' se une la construcción de la variante de Haro en la futura liberalización de la AP-68, nuevas infraestructuras que, con protección o no, atentan al paisaje.

El continuo pulso entre el progreso y el medio ambiente, el avance y la Naturaleza. «Con qué odio miraba Rosa la vía manchada de carbones apagados; con qué ira los alambres del telégrafo», escribió Clarín en '¡Adiós, Cordera!', y añadió: «Aquello era el mundo, lo desconocido, que se lo llevaba todo».

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