Las defensas de los pozos de captación de Alfaro soportan el ataque de la crecida del Ebro

Fincas de cultivos frutales casi sumergidas bajo las aguas del río Ebro en la zona del Estajao, en Alfaro, ayer por la tarde. :: USARRALDE DESIGN
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Fincas de cultivos frutales casi sumergidas bajo las aguas del río Ebro en la zona del Estajao, en Alfaro, ayer por la tarde. :: USARRALDE DESIGN

El río, que registró el tercer mayor caudal en cuatro décadas, se desbordó en varios puntos en el Estajao o La Roza y anegó decenas de hectáreas de frutales

ERNESTO PASCUAL

alfaro. Los alfareños despertaron ayer con un gesto instintivo. Al levantar, abrieron cualquiera de los grifos. Había agua en las casas. Eso significaba que el dique defensivo o mazón mordido por el río en las últimas fechas a la altura de los pozos de captación del municipio, en el soto del Estajao, había aguantado la embestida de la tercera mayor crecida del Ebro de las últimas cuatro décadas. Con ese ligero alivio, vecinos y autoridades acometieron la jornada expectantes ante el comportamiento de la enorme masa de agua.

Se habían acostado con la preocupación de que si el mazón no resistía la crecida, las aguas podían llevarse la conducción de los pozos de captación con los depósitos del monte La Plana, desde donde se suministra el agua a los hogares. Por ello, Gobierno de La Rioja y Ayuntamiento habían aconsejado hacer acopio de agua en hogares y empresas, una medida preventiva que por fortuna no fue necesaria.

Tras descender el aforo de 2.357 metros cúbicos por segundo a las 9 de la noche del jueves hasta 2.146 en la medianoche, la tendencia del Ebro volvió a ser creciente a partir de entonces, como había previsto la Confederación Hidrográfica (CHE). Para complicar la situación, llovió durante buena parte de la noche. A las 10 de la mañana de ayer, el pico de esta crecida extraordinaria alcanzaba los 7,76 metros de nivel y 2.682 metros cúbicos por segundo, solo por debajo de los 2.691 del 27 de febrero del 2015, los 2.847 de febrero del 2003 y los 3.250 de 1980.

El pico de la crecida extraordinaria se alcanzó a las 10 horas, con 2.682 metros cúbicos por segundoAguas abajo, el río saltó las motas y anegó decenas de hectáreas de frutales y cortó la carretera NA-134

El Ebro entraba crecido, quedando a poco más de un palmo en el término del Ortigoso, antes de la desembocadura de los envalentonados Arga y Aragón. Con enorme fuerza avanzó hasta el paraje del Estajao, el punto crítico en el que se centraron todas las miradas. Con la defensa mordida, la altura del caudal dejó el Ebro a apenas 15 centímetros de sobrepasarlo. Pero la mota aguantó.

Nuevos pozos de captación

Desde primera hora, técnicos del Ayuntamiento, Policía Local, CHE, SOS Rioja, Protección Civil y Delegación del Gobierno estuvieron atentos. «Vamos en contra de la climatología y del caudal, que frenan las acciones de emergencia previstas -repasaba la alcaldesa, Yolanda Preciado-. Pero ha entrado en acción el cauce de alivio realizado de emergencia en el 2015. Sin él, el impacto en nuestra margen derecha, delante de los pozos de captación, hubiese sido mucho más agresivo». Desde la preocupación durante toda la jornada, Preciado tenía claro que «una vez pase esta situación hay que actuar en la ejecución de unos nuevos pozos de captación».

Así, tanto el cauce de alivio como el refuerzo del mazón realizado en los últimos días protegieron la rotura. Pero toda la planicie del Estajao, hasta más allá del soto de los Cantines, amanecía anegada por completo. Porque unos 200 metros aguas abajo de los pozos de captación, donde el cauce de alivio finaliza, el regreso al cauce desbordó el río, a la altura del área recreativa de los Sotos. Ahí, el Ebro inundó el soto, saltó el mazón con brío y anegó decenas de hectáreas. Fue en el mismo punto donde lo desbordó en las históricas de febrero del 2015, un punto donde la mota tiene menos altura. La preocupación de los agricultores estaba en los frutales, pues las flores todavía no han ligado.

Aguas abajo, ante la desembocadura del también crecido Alhama, justo antes del linde con Castejón, el mazón de La Roza tampoco aguantaba, al igual que en el 2015, e inundó decenas de fincas y frutales. Ya en tierra navarra, el Ebro saltó las defensas y anegó cientos de hectáreas. Otra crecida inundó la carretera NA-134, lo que obligó a muchos riojabajeños a buscar la alternativa de la autopista AP-15 por Tudela para llegar a sus puestos de trabajo en localidades vecinas.

Pasadas las 20 horas de ayer el caudal era de 2.417 metros cúbicos por segundo y el nivel a 7,49 metros.

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