DEBATE INCIERTO CON FINAL CONOCIDO

Al debate del estado de la región, como a todos los debates de tal alcurnia, les ocurre lo que a las comisiones parlamentarias de investigación: el resultado se conoce de partida. Si en las comisiones, la responsabilidad del investigado la determina el juego de las mayorías, más allá de lo que se diga/escuche en las sesiones 'de investigación', en los debates, cada grupo político y sus palmeros tienen interiorizada su victoria más allá del discurrir de un puñado de horas de discursos, réplicas y contrarréplicas.

El que concluyó tras la plomiza sesión de ayer no pasará a los anales por salirse de este carril. Si alguien tenía que ganar, o perder, en este a modo de reválida de ciclo anual, todos ganaron. Y el ciudadano... el ciudadano bien, gracias. Uno de los grandes méritos del sistema parlamentario ha sido el de reconducir hacia la nada el interés del ciudadano. Cuánto más por un debate pesado que hurga en las críticas que de tanto repetidas suenan hueras, vacías e inútiles, sobre todo inútiles.

Tanto, seguramente, como el gesto de incierto recorrido que se aplicó Ciudadanos una vez concluida la exhibición retórica de los portavoces. El equipo naranja se vino arriba, o abajo, e inopinadamente retiró las 81 propuestas de resolución que había presentado y que vienen a ser como el corolario del debate: un rosario de últimas voluntades.

Sorprendió con semejante arranque, efectista más que efectivo. Sorprendió en tanto que horas antes, apenas principiado del debate, se había descolgado proponiendo que la periodicidad del debate de la región abandonase la rigurosa anualidad para repetirse en cada periodo de sesiones, hasta dos veces por curso, tal parecía su fe en el acontecimiento. Chocó Ubis contra Ubis, como choca el Ubis que azota al Gobierno («Si La Rioja se mueve lo hace por sí misma, sin impulso, sin rumbo y sin dirección. La Rioja, señor Ceniceros, se mueve por inercia», recitó ) con el Ubis ángel de la guarda de quien gobierna. Es lo que tiene querer estar en la oposición y en el Gobierno al mismo tiempo... y no estar loco. Se llama ciclotimia política.

No le ataca al novel portavoz del PP, que superó con holgura el listón del estreno en una sesión de esta envergadura. Modula sin la agresividad de su antecesora, Concha Arruga, pero esconde la contundencia en los argumentos. Y transmite, que es lo que debe demandársele a un portavoz que se precie. Eficaz guardaespaldas del Gobierno aun cuando ayer el presidente no la habría de haber necesitado. exhibió una solvencia tras el atril que le se echó de menos la víspera. En su postrera intervención se olvidó de los datos y tiró de sentimiento para bien. Y firmó un digno colofón.

Tampoco pierde el paso . La portavoz socialista fue tan sutil en las formas como severa en el contenido. Hiló un diagnóstico («La Rioja evoluciona sin la ayuda de su Gobierno; es un Gobierno resignado, sin voluntad de reivindicación; y esta es una legislatura de simulación de formas, sin fondo»), y cerró por Víctor Hugo («Para los valientes es la oportunidad»), un discurso de oposición con aspiraciones reconocibles.

Como reconocible es el espectáculo de la bancada de Podemos. La más que correcta retórica de no trasciende a su propio grupo, más empeñados unos en disimular diferencias que otros en evidenciarlas.

Al final, lo dicho. Ganaron todos. ¿Y el ciudadano? El ciudadano no sabe, no contesta.

(Ficha técnica: Cerca de 6 horas de sesión. En los escaños, pleno. En el graderío, un cuarto de entrada. Overbooking en la banca reservada a diputados y senadores nacionales: sólo Kiko Martínez Aldama (PSOE) y Sara Carreño (Podemos) no se han dejado ver en ninguna de las sesiones del debate.

Y una fe errores: en la primera jornada, amén de Concha Arruga faltó la diputada de Podemos Natalia Rodríguez).

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