Cultivar para perder dinero

José Ignacio y Jesús en una finca de nectarinas de Rincón de Soto. :: m.f.

Los agricultores se plantean el cambio de variedades si la caída de precios persiste en las próximas campañas

María Félez
MARÍA FÉLEZRincón de Soto

Entre José Ignacio y Jesús llevan decenas de hectáreas de fruta de hueso en Rincón de Soto. Ambos están preocupados por lo que sucede esta campaña. Los precios han caído por los suelos pero ellos ya han invertidos miles de euros en sus cultivos.

«Estamos a menos de la mitad de campaña y se mete más en las cámaras de lo que sale al mercado», comenta Jesús y eso que ellos compiten en la liga superior de las frutas de hueso. «Tenemos que competir ahí porque el resto del mercado está más que saturado, así que nosotros ofrecemos calibres que en otro sitio son imposibles y madurez óptima», comenta José Ignacio Cabezón. Aún así es cada año más complicado vender la fruta.

Ellos achacan el problema a la sobreproducción, a la falta de demanda por parte del consumidor y a la falta de exportaciones. «El veto a Rusia se notó mucho porque en el resto de Europa quieren comprar el kilo de fruta a un euro y eso es imposible», comentan.

«Si las cosas siguen así, en dos campañas más, la fruta de hueso terminará por desaparecer» Jesús Sanz | Agricultor rinconero

También se nota la bajada de precios en otras frutas. «La sandía y el melón están por los suelos y los ves en los lineales del supermercado así que nadie entra a comprar otras frutas que no sean éstas», comenta José.

El trabajo de todo el año está hecho y ahora llega el momento de recoger los frutos pero el precio hace que vendan por debajo de coste. «Al final tienes que vender al precio que sea porque es mejor perder el 20% que perderlo todo», explican. «Hace dos años perdimos mucho dinero con la fruta de hueso, el año pasado hubo menos producción y el mercado se reguló pero este año parece que estamos otra vez en las mismas», comenta Jesús.

Ellos se están planteando soluciones de cara a próximas campañas. «Me planteo seriamente optar por variedades más tardías porque ya en julio no hay quien venda nada y parece que agosto va a ir por el mismo camino», expresa José. Jesús aún va más allá. «Si las cosas siguen así dos campañas más el fruto de hueso puede desaparecer en La Rioja porque no hay quien siga con esta situación», añade. La diversificación hace que no dejen el campo. «Menos mal que hay otros productos en los que sí hay beneficios porque si no esto sería insostenible», explica Jesús cansado de cultivar para a final de año perder dinero con la fruta de hueso.

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