Cuenta atrás desde La Rioja

Medio centenar de expertos de la misión espacial se dan cita hasta mañana en el Hotel Mercure Carlton-Rioja de Logroño. :: Miguel Herreros
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Medio centenar de expertos de la misión espacial se dan cita hasta mañana en el Hotel Mercure Carlton-Rioja de Logroño. :: Miguel Herreros

El satélite orbitará cerca del astro para estudiar los fenómenos solares y su incidencia en la Tierra y tratar de predecir su comportamiento futuro Logroño acoge el último encuentro del proyecto espacial SO/PHI antes del lanzamiento de la misión Solar Orbiter

ROBERTO GLEZ.LASTRA LOGROÑO.

Estudiar el Sol más de cerca que nunca, analizar su cara oculta y observar sus polos para tratar de entender los fenómenos que se originan en el astro e inciden en la Tierra y ser capaces de predecir el comportamiento futuro de la estrella son, en palabras profanas, los ambiciosos objetivos que la Agencia Espacial Europea (ESA) se ha fijado para la misión Solar Orbiter, un programa del que medio centenar de expertos entre astrofísicos, investigadores científicos e ingenieros hablan desde ayer en la capital riojana.

El satélite Solar Orbiter incorporará diez instrumentos científicos, dos de ellos con participación española: el EPD, Detector de Partículas Energéticas, que colidera la Universidad de Alcalá; y el SO/PHI, un imaginador o sensor de imágenes polarimétrico y heliosísmico, en el que ha trabajado un consorcio internacional formado por el Max-Planck Institut de Alemania y cinco instituciones nacionales -el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), el Instituto Universitario de Microgravedad 'Ignacio Da Riva' (IDR) de la Universidad Politécnica de Madrid, el Grupo de Astronomía y Ciencias del Espacio (GACE) de la Universidad de Valencia, el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y la Universidad de Barcelona (UB)-. Y este proyecto SO/PHI desembarcó ayer en La Rioja para celebrar durante tres días su última reunión antes del lanzamiento de la misión, previsto, salvo imprevistos, para febrero del 2019 con la partida, desde Cabo Cañaveral (Florida), de un Atlas V de la NASA, según explicó ayer José Carlos del Toro Iniesta, coinvestigador principal del instrumento y doctor en Física del CSIC en el Instituto de Astrofísica de Andalucía.

«Es una verdadera aventura humana en la que vamos a embarcarnos en una nave que se aproximará al sol tanto como la órbita de Mercurio, a 0,3 unidades astronómicas», señaló Del Toro, quien aclaró que una unidad astronómica es la distancia entre la Tierra y el Sol, 149, 6 millones de kilómetros. «Se trata de observar el Sol no solo de cerca, sino fuera de la elíptica, el plano en el que orbita la Tierra, lo que nos permitirá verlo como no podemos desde aquí y observar sus polos desde arriba y desde abajo para obtener información muy valiosa», concretó.

Isabel Pérez Grande Ingeniera riojana «La nave sufrirá oscilaciones de temperatura de entre 500 y -100 grados» José Carlos del Toro Iniesta Físico «Esta misión es el estudio más completo del Sol que se ha realizado jamás»

«Es el estudio más completo del Sol que se ha realizado jamás», resaltó el científico, para resumir que «en definitiva, se busca tratar de entender mejor cuál es el origen de todos los fenómenos que se producen en el Sol y que nos afectan en la Tierra, entre los más llamativos, las tormentas geomagnéticas o tormentas solares, que provocan que nuestro planeta sea literalmente bombardeado por partículas altamente energéticas que cuando golpean la ionosfera alteran sus propiedades y pueden poner en peligro determinadas cosas muy importantes para nuestra vida actual, ya que hoy usamos la ionosfera para comunicarnos por teléfono, para ver la televisión... Partículas solares a las que, además, son especialmente vulnerables los polos terrestres, que es por donde viajan los vuelos intercontinentales». «Si aprendemos a predecir esos fenómenos igual que podemos hacerlo hoy con el tiempo atmosférico, nuestra vida, que cada vez depende más de la tecnología, será más rica y más segura», remachó.

«Los primeros datos no llegarán, al menos, hasta el 2022, ya que al satélite le llevará algo más de dos años llegar hasta la órbita científica, para lo que utilizará la asistencia gravitatoria de la propia Tierra y de Venus», aclaró el astrofísico, que detalló que la fase nominal de la misión durará otros tres años y habrá otros tres más si hemos sido lo suficientemente exitosos», concluyó Del Toro, inmerso en la misión desde hace 11 años, lo mismo que la ingeniera jarrera Isabel Pérez Grande, del Instituto Universitario de Microgravedad 'Ignacio Da Riva', Universidad Politécnica de Madrid, y 'culpable' de que la organización optará por La Rioja para el inicio de la cuenta atrás. «Mi labor es de ingeniería porque todos estos instrumentos científicos son sumamente complejos y hemos tenido que desarrollar toda la parte térmica. Hablamos de instrumentos ópticos muy complejos que necesitan estabilidad y uniformidad, por eso había que buscar soluciones porque en la misión va a haber muchas oscilaciones ya que en la órbita la nave pasará de 500 grados a temperaturas inferiores a -100», resumió la riojana.

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