Crónica de la agonía anunciada de una de las compañías referentes en papelería

El declive comenzó en 2014 y se espera que en los próximos días comience a aclararse el futuro de la plantilla tras meses de incertidumbre

M. CASADO LOGROÑO.

Desde hace bastantes meses los últimos coletazos de la fábrica de material de papelería Unipapel están marcados por la agonía y la incertidumbre. La compañía, con plantas también en Guipúzcoa y Madrid, en la sección logroñesa tiene su origen en la industria riojana Papyrus, creada en 1941. Pero de esos inicios poco queda.

Tan solo hace falta mirar los hechos más destacados de los últimos años para ver su deriva, como ha ido quedando reflejado en las páginas de este diario. Uno de los cambios principales llegó en mayo de 2012, cuando Unipapel cambia su nombre e identidad corporativa por el de Adveo: un grupo nacido de la integración de la compañía riojana con Adimpo y Spicers. Un tiempo después, en enero de 2014, Adveo vendió por 16 millones de euros su unidad de negocio al fondo de inversión de Springwater Capital, presidido por el cuestionado Martin Gruschka. Es el año en el que surgen problemas de abastecimiento de materia prima con el consiguiente efecto en las ventas y la pérdida de importantes clientes.

En 2015 se confirma el declive de Unipapel y en septiembre los sindicatos anuncian la delicada situación de la compañía, quien niega la deuda contraída a sus proveedores. Los problemas se recrudecen en 2016 y desde marzo hasta julio los empleados trabajan sin cobrar sus sueldos. En abril los representantes de los trabajadores denunciaron «la descapitalización industrial y financiera» del grupo. Finalmente, el 10 de julio cesa la actividad de la fábrica y la plantilla es enviada a casa con permiso retribuido pero sin cobrar porque la empresa no tiene fondos.

Entra en vigor un ERTE con vigencia de un año. Poco más tarde, en noviembre, la Audiencia Nacional anula el ERTE de las tres plantas, si bien se está pendiente de confirmación.

Ya este ejercicio, en febrero, el administrador concursal solicita el ERE de extinción de contratos de trabajo. Ahora, sin el ERTE en marcha, sin posibles compradores según se estima y con el ERE de extinción a punto de resolverse, el más de medio centenar de empleados de la planta logroñesa aguardan una respuesta a su situación, todavía vinculados a una empresa parada desde hace un año. Si el juez resuelve a favor de la extinción, podrían, por ejemplo, comenzar a cobrar del Fondo de Garantía Salaria (Fogasa).

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