«Algunos no se creen mi cambio, he recuperado amigos; estoy contento»

Marcos Baños, en el centro de empleo de Asprodema. :: sonia tercero/
Marcos Baños, en el centro de empleo de Asprodema. :: sonia tercero

Marcos Baños Discapacitado

M. CASADO LOGROÑO.

Los reveses en la vida vienen como vienen. Algunas veces son de un día para otro; otras de nacimiento; y otras se desarrollan con el tiempo. Marcos Baños (40 años, Badarán) estuvo trabajando unos veinte años en el campo de su pueblo, pero sus circunstancias personales fueron torciéndose. En el colegio no tenía especial habilidad para los estudios, pero un problema posterior con las adicciones le hizo caer: tener problemas con la justicia, perder a la familia, a las amistades, todo... «Hasta que vi que dos de mis amigos incondicionales me dijeron que hasta ahí habíamos llegado, entonces vi que tenía que reaccionar, que tenía que hacer algo, estaba perdido», reconoce. «Fui al centro de Asprodema de Nájera y aunque me parecía que perdía el tiempo de ahí pasé a hacer un tratamiento en ARAD. Hoy los que me atendieron no pueden creerse, tal como llegué, que hace cinco años que no he vuelto a consumir lo que me generó la adicción», relata.

Con su perfil y secuelas le recomendaron pasar por un proceso en el que se le certificó el actual grado del 43% de discapacidad intelectual, la llamada situación de «inteligencia límite». A través de ella tiene una tutela parcial y temporal (curatelar) de la gestión de su economía.

Él puede ser uno de los ejemplos de cómo ha cambiado el perfil del discapacitado, con un modelo actual de necesidades de apoyo diferente al de antaño, más amplio, no solo centrado en casos más extremos.

Así, tras el centro ocupacional de Nájera, Marcos cursó en Logroño la formación 'Emplearte' de Asprodema, para adquirir y mejorar habilidades sociolaborales. A partir de ahí, desde octubre de 2014, trabaja en el Centro Especial de Empleo de esta entidad social. Ahí revisa la calidad de los perfiles de gomas para vehículos, merced al acuerdo que tiene Asprodema con Standard Profil. También se ha presentado a alguna oposición, pero aunque pasaba la primera prueba, no así la segunda.

«Lo que quisiera es ser capaz de poder volver a mi campo, que es lo que más me gusta», admite. Ahora vive en pareja y a pesar de que reconoce que le queda por mejorar, «algunos no se creen mi cambio, he recuperado amigos, he empezado a ir al gimnasio para ver si gestiono mejor mi energía y temperamento; estoy contento aunque me sigue atormentando el querer deshacer cosas mal de mi pasado y no poder; esa es mi asignatura...».

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