COSECHA 2017, SEGUNDA APROXIMACIÓN

MANUEL RUIZ HERNÁNDEZ - EL ANÁLISIS

Realizamos esta segunda aproximación el día 1 de agosto. El tema de fondo fue la fuerte helada de abril y nuestra esperanza que la tendencia a mes de septiembre cálido, de día, del efecto cambio climático, pueda corregir el desarreglo de abril.

Los valores en la viña de tempranillo que tomamos como referencia en Haro, desde 2006, son:

Al 1 de agosto.

Peso de cien bayas, 141 gramos. Grado, 2,4º.

Número de semillas en 100 bayas, 333.

El grado es normal en esta época y es el de inicio de envero, que en tres semanas se pondrá en 6º.

El peso de la baya es normal como inicio de envero.

Se trata de valores de la primera floración, pues ha sido afectada poco por helada.

Sin embargo, el número de semillas es alto y no presagia calidad.

Si el mes de septiembre es seco, cálido de día y frío de noche, se completará buena calidad.

Pero si septiembre es lluvioso, como hay un número de semillas alto que supondría completar un peso alto final de la baya, puede ocurrir un crecimiento excesivo de baya con rasgado lateral, botrytis y un final como 2013.

Esta alarma se deriva del número de semillas que presagia con lluvias, crecimiento y botrytis. Recordamos al lector que cuando el CRDOC Rioja lance el primer Boletín de Maduración nos fijemos en la última columna, que expresa intensidad colorante. Este dato es el compendio de la maduración. Si el de septiembre supera 10 es buen síntoma.

Como final se nos ocurre que el valor añadido es a la microeconomía vitivinícola como la competitividad es a la macroeconomía.

También a fecha 1 de agosto hemos estudiado microbios de la uva y tan solo hay levaduras, apenas fermentantes. Lo cual es normal antes del envero.

En resumen:

Septiembre seco con noches frías: gran calidad.

Septiembre lluvioso y templado: bayas que no pararán de crecer hasta entallar y derivando en botrytis como en 2013.

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