El corte inesperado de la N-232 causa grandes retenciones en Calahorra

Largas filas. Una hilera de camiones en la salida de la N-232 a la LR-134 en Calahorra, que estuvo regulada por un policía municipal. En detalle, imagen inédita de la carretera nacional a su paso por Calahorra, sin vehículos.  :: i. álvarez. /
Largas filas. Una hilera de camiones en la salida de la N-232 a la LR-134 en Calahorra, que estuvo regulada por un policía municipal. En detalle, imagen inédita de la carretera nacional a su paso por Calahorra, sin vehículos. :: i. álvarez.

La retirada del camión involucrado en el accidente mortal del domingo obligó a desviar el tráfico por varias carreteras de La Rioja Baja

I. ÁLVAREZ CALAHORRA.

Diez kilómetros y medio restringidos al tráfico de vehículos, que tuvo como consecuencia más de dos horas de retenciones y caos circulatorio en Calahorra y varias carreteras comarcales próximas a la localidad. El corte a mediodía de ayer de la N-232, entre Aldeanueva de Ebro y Calahorra, para la retirada del camión involucrado en el accidente mortal de la tarde del pasado domingo se notó especialmente en Autol y en el 'nudo' donde confluyen la salida de la N-232 en Calahorra y la LR-134.

El tráfico se interrumpió a las 12.20 horas en el tramo comprendido entre los puntos kilométricos 362, en sentido a Vinaroz, y 351,500, en sentido Santander. Ello provocó que hasta casi las tres de la tarde todo el tráfico pesado y los coches que en un sentido u otro que llegaban a ese tramo de la carretera tuvieran que desviarse bien por LR-115 de Aldeanueva de Ebro o la LR-282 de Autol y LR-134 de Arnedo.

La gestión del gran volumen de vehículos que llegaban a Calahorra, una vez que eran obligados a dejar la N-232, provocó el enfado de muchos conductores, que reclamaban una mejor información sobre los desvíos. «Nos han cortado el tráfico y como nadie nos ha dicho nada hemos continuado por el polígono y ahora tampoco podemos salir», se quejaba una conductora en el acceso a la carretera nacional desde el final del polígono de Tejerías. Y como a ella le sucedió lo mismo al chófer de un autobús, a una joven preocupada porque ya llegaba tarde al trabajo, a camioneros que tenían que dar media vuelta para ir Autol o tomar la AP-68 y así hasta un largo etcétera de conductores.

En el municipio catón, su alcaldesa, Cati Bastida, señalaba ayer a este periódico que se registró «algún pequeño atasco en alguna zona». De todos modos, «hemos estado muy organizados con la Guardia Civil», puntualizaba. «Habrá durado como dos horas. Pero de ver la carretera llena de coches, de repente apenas pasaban», explicaba la regidora, quien no ocultaba su asombro porque «nunca se había visto esto en Autol».

El Partido Riojano, por su parte, también se sumó a las quejas para reprochar a la Delegación del Gobierno de La Rioja el desvío del tráfico de coches y camiones por carreteras comarcales, «en lugar de hacerlo a través de la AP-68».

De otro lado, IU pidió en una nota «frenar de una vez la sangría de la N-232» con la liberalización «inmediata» de la autopista AP-68.

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