Contratos, sí; fijos, casi ninguno

Técnicos de mantenimiento, torneros, operarios de alimentación o carretilleros, los trabajos más demandados en la zona. /M.FÉLEZ
Técnicos de mantenimiento, torneros, operarios de alimentación o carretilleros, los trabajos más demandados en la zona. / M.FÉLEZ

El paro en La Rioja baja en 1.668 personas en este año pero sólo el 5% de los nuevos contratos es indefinido

María Félez
MARÍA FÉLEZCalahorra

La semana pasada los datos del paro volvían a dar buenos resultados en La Rioja. En nuestra comunidad a la finalización de agosto 16.709 personas estaban registradas en las listas de desempleados, 332 menos que en el mes de julio y, lo que es más importante, 1.668 menos que el año anterior. Pero un dato sobrevuela por estos, en principio buenos números, y es que de los 14.134 contratos firmados en agosto sólo 752 fueron indefinidos, es decir, el 5,3%. ¿Cómo son los contratos que se firman? ¿Nos tenemos que olvidar del empleo estable para siempre?

Marina | Siete contratos en agosto

«Así no hay quien haga cuentas para final de mes»

Marina dejó de trabajar hace algo más de dos años, cuando nació su hijo pequeño. Le pusieron mil pegas para continuar desde que avisó que estaba embarazada y meses antes de que naciese el bebé desistió y dejó su trabajo. Después de casi dos años criando a su hijo, este verano comenzó a buscar empleo. La idea era encontrar algo con lo que poder compaginar su vida como madre y un puesto de trabajo. Ha encontrado empleo a través de una empresa de trabajo temporal, ni siquiera en Calahorra que es donde vive. Durante el mes de agosto ha firmado siete contratos diferentes. Uno de ellos fue por una semana y el resto por días.

LAS CIFRAS

16.709
personas permanecen en paro en La Rioja después del mes de agosto.
14.134
contratos se firmaron nuevos en el mes de agosto en nuestra región.
752
contratos de los que se firmaron fueron indefinidos, es decir, el 5%.

«Te llaman por la mañana y te dicen que te necesitan para las dos de la tarde, si dices que no llaman a otra», comenta. Lo normal es que los contratos sean por semanas «pero en verano con las fiestas y las vacaciones se cubren de esta manera a las que están fijas», cuenta.

A ella no le viene mal porque le permite estar pendiente de sus hijos la mayor parte de los días pero «este tipo de trabajo no es para estar mucho tiempo porque así no hay quien haga cuentas a final de mes», afirma. «Tan pronto trabajas 15 días y te llevas 700 o 800 euros como trabajas un par de días y sólo ingresas cien euros», detalla.

Alicia | Trabaja en una ETT

«Hay trabajo pero puestos fijos, con cuentagotas»

Alicia lleva años trabajando en una empresa de trabajo temporal y reconoce que en los últimos meses la cosa empieza a moverse y hay trabajo. Explica que en la zona de La Rioja Baja hay mucha conservera y que es ahora cuando empiezan las campañas agroalimentarias pero que en ese sector las cosas van más flojas que en años anteriores. «El trabajo está siendo muy eventual», resume. «Se tiende a trabajar sobre pedido y la contratación también se hace sobre pedido, así que sí hay más trabajo, pero puestos fijos, con cuentagotas», reconoce. A la que no le falta el empleo es a la gente de cualificación media. «Gente de mantenimiento, mecánicos... esa gente encuentra trabajo en cualquier momento en esta zona», explica. «Las empresas quieren gente especializada hasta para cerrar un bote de conserva», comenta.

Por otro lado además pretenden que sean polivalentes. O sea todo en uno. «Los idiomas también escasean mucho por aquí, especialmente el francés que ahora está en auge en algunas empresas», comenta Alicia que reconoce que siempre tienen algún trabajo para administrativos con francés.

Por lo demás el trabajo temporal es el rey. «Hay empresas que contratan incluso por días pero no es lo habitual; aquí lo que es normal es que contraten por campañas aunque si luego el trabajo va a menos, las últimas que han llegado siempre son las primeras que se van», comenta.

Sergio | Empleado en una bodega

«Todos los años entro con la esperanza de quedarme»

Sergio lleva tres años encontrando trabajo siempre en el mes de septiembre. Lo contratan año a año en una de las bodegas vitivinícolas de la zona. Es un trabajo temporal. Dos meses que es lo que dura el trabajo fuerte de una bodega en vendimia. Se encarga del trabajo de limpieza y preparación de las instalaciones para la llegada de la uva. «Todos los años entro con la esperanza de quedarme pero todavía no he tenido la ocasión», comenta.

Este trabajo lo compagina con otros que encuentra en fábricas de la zona el resto del año. Tres o cuatro sitios diferentes en los doce meses que va alternando con estancias puntuales en las filas del desempleo. «Más o menos siempre son los mismos, en temas de campañas, duran dos o tres meses y luego a otro sitio», puntualiza. De momento no se queja, «es una forma de ir cotizando mientras sale algo que dure algo más de tiempo», finaliza.

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