HACIA UNA PAC EN CONSERVA

JUAN QUINTANA LA TRILLA

Nos encontramos en el arranque de una reforma de la Política Agraria Común (PAC) que debería entrar en vigor en 2020. Pero, ¿tiene sentido cambiar la PAC cuando todavía no sabemos cómo va a afectar la salida de Reino Unido a los presupuestos europeos?

El Partido Popular Europeo ha expresado la necesidad de cerrar definitivamente el Brexit antes de avanzar en una reforma de esta política común. Recomiendan un aplazamiento de cuatro años, lo que dada la complejidad del proceso de negociación y modificación de todo el marco regulatorio, parece lo más sensato. Por otro lado, la última adhesión a la Unión Europea (UE) fue en el 2013, con la incorporación de Croacia. Desde entonces no se ha producido ningún cambio sustancial que obligue a mantener un plan de reforma que, a día de hoy, no tiene un adecuado marco de referencia. Sin embargo, otros eurodiputados apuestan por lo contrario, y plantean una reforma rápida e innovadora.

Uno de los aspectos clave es el presupuesto. Es previsible que la desaparición de Reino Unido reduzca la disponibilidad neta de recursos. La primera política que se podría ver afectada será la PAC, al tener que ser negociada en el mismo periodo de desenganche. Además, el gasto en esta política aún representa el 35% del presupuesto comunitario. La tentación de darle un gran tajo va a ser muy grande; sin embargo, mantener un statu quo hasta el 2024 permitiría disponer de cierta estabilidad presupuestaria y de tiempo suficiente para realizar los reajustes necesarios.

Con todo este magma económico, político y social, otra solución, más allá del reparto de un presupuesto escaso, sería incrementarlo. Un planteamiento que ya se ha podido escuchar a algún eurodiputado, paradójicamente de la línea más liberal, ya que esta potencial ampliación pasaría por el aumento de la carga impositiva, en particular, al consumidor. No parece que la situación actual y las dudas que se ciernen en algunos países sobre el futuro de la UE, permitan plantearse esta cuestión.

Pero no solo es una cuestión presupuestaria. Con la salida de un importante socio como Reino Unido, los equilibrios en las negociaciones se van a de mover, y el juego de las alianzas es muy posible que varíe.

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