«Confío en que este sinsentido se paralice; de persistir nos afectará»

Raúl Rodrigo (d). :: sonia tercero
Raúl Rodrigo | Director general de Starglass

Cataluña representa la mitad de las ventas de la firma riojana Starglass en el mercado nacional

M. J. GONZÁLEZLOGROÑO.

Fundada en 1991 en Agoncillo, Starglass es una compañía dedicada a la fabricación de vidrio tanto laminado como templado para toda clase de aplicaciones en vehículos. El grupo tiene dos centros de producción: el de El Sequero, en el que trabajan unas 175 personas y que este año alcanzará una facturación de 16 millones de euros aproximadamente, y el de Mieres (Asturias), con 85 trabajadores y cuyas ventas ascenderán a ocho millones de euros este ejercicio. La mitad del negocio nacional de Starglass, que también cuenta con una fábrica en Brasil dedicada a la producción de vidrio blindado para coches, está localizado en Cataluña, explica su director general, Raúl Rodrigo.

-¿Cómo se distribuyen las ventas de la compañía?

-El 80% de nuestra actividad es internacional: Francia, sobre todo, pero también Alemania, Reino Unido y, en menor medida, Italia. En torno al 20% de las ventas se registran en España y de ellas, sobre al 8%-9%, alrededor del millón de euros anuales, están enfocadas a empresa radicadas en Cataluña. Esta comunidad, por tanto, representa prácticamente la mitad de nuestro negocio en España.

-¿La situación generada por la deriva independentista les ha afectado en alguna medida?

-Realmente no. La mayor parte de nuestros clientes son empresas internacionales con planta en Cataluña y las relaciones no se han visto alteradas. Yo creo que los vínculos comerciales y profesionales están regidos por otros parámetros: calidad, servicio, buena sintonía mercantil y personal... Así que no podemos decir que haya habido alguna afección sobre el negocio.

-¿Qué es lo que venden a Cataluña?

-Vidrio de seguridad para vehículos. La mitad de nuestras operaciones está destinada a elementos para trenes y, otra parte, al mundo del autobús. Luego, una pequeña sección que podría representar el 20% de las ventas en esa comunidad, va para fabricantes de maquinaria especial, industrial, etcétera.

-¿Temen que la situación varíe ante la amenaza de la consulta secesionista del 1 de octubre?

-En primer lugar, y es mi opinión personal, no creo que la sangre llegue al río. Pero es que, además, las relaciones profesionales están basadas en una lógica comercial, así que no tememos ninguna catástrofe o perjuicio. No me inquieta que todo este embrollo nos afecte porque estoy convencido, o quiero estarlo, de que al final el asunto se desactivará y todo este sinsentido se paralizará y se canalizará de forma racional. Ahora bien: si al final se produjeran situaciones de ruptura, violencia, inseguridad jurídica, etcétera... sin duda que nos veríamos afectados, sobre todo porque nuestros clientes en Cataluña son compañías internacionales que, ante una coyuntura tan extraordinaria, podrían plantearse deslocalizar las fábricas a corto-medio plazo si la situación de incertidumbre persistiera.

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