Cuando el colegio no es suficiente

Un grupo de alumnos, en la academia Kids&Us de Logroño. /Jonathan Herreros
Un grupo de alumnos, en la academia Kids&Us de Logroño. / Jonathan Herreros

Entre el 40 y el 60% del alumnado necesita acudir a academias privadas para aprobar o completar su formación | Las academias sitúan entre 3º y 5º de Primaria el momento en que los alumnos empiezan a necesitar ayuda

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

Son las 14 horas de un día cualquiera. En los institutos de La Rioja los bolígrafos caen con estruendo sobre los pupitres; las gomas de los clasificadores chocan violentamente contra las tapas; el rasguido de las cremalleras de estuches y mochilas rompe el silencio de la clase. Es, digamos, parte del lenguaje no verbal de las aulas: los alumnos ya están nerviosos, se quieren marchar a casa y esa es su particular manera de recordarle al profesor que por hoy ya es suficiente... Al menos en el turno de mañana. Dos horas después, las aglomeraciones de los institutos se trasladan a las academias, un negocio en auge que encuentra en el refuerzo escolar su razón de ser y, de un tiempo a esta parte, en la enseñanza de Inglés su particular Dorado.

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Sin datos desagregados por autonomías, uno de los últimos estudios (2014) apuntaba que el 44% del alumnado español contaba con refuerzo escolar externo. La profesora de la Universidad de Jaén Ariadne Rute-Geidel, tras analizar una década de informes PISA, elevaba ese dato hasta el 63%, una de las tasas más altas de la OCDE. Detrás de esas cifras hay interpretaciones para todos los gustos: desde los que consideran que se debe al aumento de los deberes hasta los que culpabilizan a las cada vez mayores dificultades de conciliación de la vida laboral y familiar.

En las academias hay tantas realidades como alumnos. No hay un perfil concreto ni una edad definida a partir de la que necesitan ayuda. El único denominador más o menos común es el de las materias más demandadas: Lengua, Matemáticas y Física, coinciden Mikel Sádaba, María Eugenia Encina y Raquel Benítez, de las academias logroñesas UNIK, Emil y Liceo, respectivamente.

Educación no valora la necesidad de refuerzo del alumnado y apunta que es una decisión particular

Desde ANPE dicen que el aumento de contenidos en Primaria hace que el alumno «no asimile la información»

«Hay dos tipos de alumnos», describe Sádaba. «El 80 por ciento viene para aprobar la materia y el 20 restante, para mejorar su resultado». A ello añade el gran volumen de jóvenes que buscan un «apoyo generalista», es decir, un tutor que les eche una mano «con los deberes, con algo de Matemáticas, de Física y de Química». El problema, sostiene, es que con la gran cantidad de deberes que tienen los estudiantes, alguno de sus alumnos acude «diez horas a la semana a la academia. Eso es un error», sostiene.

Desde la Academia Liceo, Raquel Benítez augura un repunte de alumnos en Navidad. «Los que llegan ahora son los que buscan continuidad en el estudio, para no dejar todo para última hora». Desde Emil, María Eugenia Encina sí que advierte un ligero cambio de tendencia. «Se nota que los alumnos de Bachillerato y ESO vienen antes. Al haber suprimido los exámenes de septiembre [las recuperaciones serán ahora a finales de junio] tras las primeras reuniones del curso comienzan a venir a la academia».

Pero no todo son alumnos de ESO y de Bachillerato. Los responsables de las tres academias logroñesas coinciden en que superados los dos cursos iniciales de Primaria empiezan a surgir los primeros problemas y la necesidad de ese refuerzo escolar externo. «Seguimos con un sistema educativo antiguo que apela a contenidos memorísticos aburridísimos y muchos deberes», dice Sádaba, que señala que esas tareas domésticas a partir de quinto de Primaria se disparan. Encina adelanta esa necesidad a tercero de Primaria: «Empiezan a darles 'caña' con el razonamiento matemático, el cálculo y eso les cuesta a los niños que llegan menos maduros a ese nivel».

Los tres son representantes de lo que los ingleses denominan 'shadow education' -«acompaña a la educación formal como si fuese su propia sombra», define Rute-Geidel-, pero no cargan tintas contra sus homólogos 'reglados'. «Claro que en los centros enseñan a los alumnos», dice Encina, que cree que esa formación se ofrece para «un grupo homogéneo cuando no todos los alumnos son iguales. Algunos necesitan la misma explicación cuatro veces. Cada uno entiende y se expresa de una forma».

Raquel Benítez habla de «ritmo educativo». «Los profesores tienen que explicar mucho en poco tiempo y hay alumnos que necesitan volver a verlo menos condensado. Lo importante es que no se pierdan entre tanta marea de información».

Quizá el más crítico, que no con los profesores, es Mikel Sádaba, que a partir de los datos del programa de orientación escolar que ofrece cree necesario «introducir alternativas de FP a alumnos de 1º de ESO que no quieren estudiar y que tienen que estar tres años yendo a clase sin motivación ni alternativa alguna».

A una media de entre 50 y 70 euros -que se puede disparar en función de las necesidades-, los padres están soportando un gasto extra de entre 500 y 700 euros por hijo y curso para asegurarse un rendimiento escolar óptimo. ¿Es culpa del sistema? La Consejería de Educación guarda silencio. El departamento de Comunicación del Gobierno regional justifica esa postura apuntando que acudir a una academia es una decisión particular de las familias.

«El 80% de los alumnos viene para aprobar la materia y el 20 restante, para mejorar su resultado» Mikel Sádaba Academia UNIK

«Se nota que los alumnos llegan antes al haber suprimido los exámenes de septiembre» María Eugenia Encina Academia Emil

«Los profesores tienen que explicar mucho en poco tiempo y hay alumnos que necesitan volver a verlo menos condensado» Raquel Benítez Academia Liceo

«En ESO y en Bachillerato los alumnos sólo tendrían que necesitar apoyo extra en casos excepcionales» Gustavo Navas ANPERioja

«El hecho de que la educación haya de ser personalizada no nos puede hacer exigir que sea particularizada» Carlos Torres Presidente de CONCAPA Rioja

«El entorno es muy competitivo y la enseñanza se tendría que adaptar a un mundo cada vez más exigente» Kilian Cruz-Dune Federación de APAS de La Rioja

El presidente de ANPE Rioja, Gustavo Navas, niega la mayor: «Más que un fallo del sistema educativo creemos que es una falta de concienciación social respecto al hábito de estudio y de esfuerzo de nuestros hijos y de poca valoración de la Educación en general y sus profesionales».

Considera que en Primaria la aplicación de la LOMCE está provocando algún que otro desajuste ya que «ha supuesto un aumento de los contenidos de las asignaturas que, sumado a las altas ratios de las aulas, no ayuda a que el alumno sea capaz de asimilar bien toda la información que se le transmite». En ese escenario, dice «los maestros se intentan adaptar al nuevo currículo, utilizan metodologías activas y se adecuan al ritmo de sus alumnos en la medida de lo posible».

En ESO y Bachillerato cree que «sólo en casos excepcionales necesitarían un apoyo extra con clases particulares», aunque asume que la realidad es otra y la achaca a «problemas ajenos al ámbito escolar como la creciente falta de atención, el cansancio crónico por falta de sueño o mala alimentación y el estrés por tensiones provocadas en su entorno social». A ello suma el hecho de que haya alumnos que accedan a Bachillerato con «varios suspensos. Si juntamos la falta de hábito de trabajo individual y las carencias que se puedan lastrar desde la ESO, de nuevo se acudirá a las clases particulares como tabla de salvación in extremis». Una mayor tutela paterna en los hábitos de estudio, la colaboración con los docentes para conocer las necesidades del hijo y cómo desarrolla sus estudios y una mayor inversión en formación del profesorado serían, dice Navas, alguna de las posibles vías para reducir el número de alumnos que acuden a clases particulares.

¿Y los padres? ¿Que opinan? Desde Concapa-Rioja, su presidente, Carlos Torres, cree que son «muchas las razones» que puedan llevar a un alumno a necesitar clases particulares -«los procesos madurativos del alumno, la imposibilidad de las familias de echarle una mano, etc.»- y que «no necesariamente» es un fallo del sistema. «El hecho de que la educación haya de ser personalizada, no nos puede hacer exigir que sea particularizada. Es materialmente imposible». En cualquier caso sostiene la necesidad de «mejorar el sistema para corregir las adaptaciones curriculares de forma que realmente sirvan para que los alumnos con más dificultades no queden descolgados, ni necesiten apoyo externo».

Kilian Cruz-Dune, secretario técnico de la Federación de APAS de La Rioja, ve detrás de ese porcentaje de alumnos que necesitan refuerzo externo «la transición traumática entre Primaria y Secundaria. Es demasiado brusca y no les damos herramientas para que se puedan adaptar. Que aprendan a aprender», recalca. Cruz-Dune cree que también influye «la creciente competencia y competitividad» en el entorno educativo y que «la preparación del profesorado siempre es mejorable ya que las necesidades de los alumnos son crecientes». «El entorno es muy competitivo y la enseñanza se tendría que adaptar a un mundo cada vez más exigente», sentencia.

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