«El cliente de los mercadillos es un público mayor»

Rafael Herce Vende bacalao en La Rioja Baja y Navarra

S.SAINZ RINCÓN DE OLIVEDO

Un mes de marzo, hace ya seis años, el joven Rafael Herce Díez, de Rincón de Olivedo, comenzó su andadura como vendedor ambulante. Ahora tiene treinta años.

«Estaba en el paro y decidí sacarme el carné de autobús, porque me gustaba, pero no encontré trabajo como conductor. Un amigo de mi padre se dedicaba a la venta ambulante en la zona de Vitoria y hablando con él y animado además por mi madre me dije, voy a intentarlo», rememora Rafa, que añade que compró una furgoneta y entabló relación con los proveedores.

El rinconero explica que al principio miró la posibilidad de instalarse en mercados de abastos e incluso visitó los de Logroño y Calahorra para ver si montaba allí su puesto pero al final optó por la venta ambulante en los mercadillos.

Comienza el montaje de su tienda a las nueve horas y en verano a las ocho y media. Recoge a la una y media.

Sobre todo vende bacalao de Islandia con variedad de cortes, aleta, filetes pequeños, grandes, colas, lomos, todo sin espinas; también desmigado y las bacaladas con espinas de toda la vida, cocochas, cabezas de bacalao. El bacalao es su producto estrella y, después, el embutido. Como complemento tiene sardinas, queso, olivas, frutos secos, algún caramelo...

Los lunes va rotando entre cuatro pueblos: Ribafrecha, Tabuenca, Ujué, Bureta. Cada dos martes está en Magallón y los otros dos alterna Ablitas y Aguilar del Río Alhama. Los miércoles acude a Aldeanueva de Ebro y los viernes a Cervera del Río Alhama. Los jueves lleva su puesto a Cascante (está allí cada dos semanas), Funes y Cornago (un jueves de mes en cada uno). El sábado se dedica a Ólvega, Enciso y Ambel y el domingo descansa aunque alguno se pone en Rincón de Olivedo.

«Estos seis años he estado a gusto y la venta no ha bajado. Eso sí, el cliente de los mercadillos es un público mayor», revela Rafa.

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