La ciudad que nunca duerme

Laura con la Fearless Girl (La Niña sin Miedo) en Nueva York. :: l.r.

Laura Bozal Basterra De Valverde a Nueva York

SANDA SAINZ

Laura Bozal Basterra es de Valverde, tiene 28 años y ha permanecido tres meses viviendo en Nueva York (Estados Unidos). Durante este tiempo realizó una estancia de investigación científica en el hospital Memorial Sloan Kettering Cancer Center para su doctorado. Consistió en una colaboración entre el CIC bioGUNE de Bilbao y el citado centro hospitalario norteamericano.

Laura se considera una viajera inquieta. Anteriormente estuvo tres semanas residiendo en Irlanda y casi un año en Holanda.

De Nueva Yok destaca su actividad y energía, así como la oferta cultural y gastronómica de una ciudad que no duerme, según cuenta la valverdeña. «Nunca te aburres, continuamente hay exposiciones, conciertos, rascacielos con juegos de luz y de color y espontáneos que te hacen estar con la boca abierta. Es un lugar en cambio constante en el que siempre te queda algo por descubrir», explica la joven.

Fue a Nueva York para llevar a cabo una investigación científica

Lo que menos le gusta es el individualismo de la sociedad. «La gente no interacciona tanto como en España y se pierde esa comunicación entre las personas. Es típica la imagen del neoyorquino con comida o bebida en la manos y los cascos con la música muy alta, paseando por la ciudad», detalla Laura.

Desde la distancia añoraba el chorizo, el jamón, la viña y la bodeguita, la familia y los amigos. El calor de la gente y las relaciones personales.

No le costó adaptarse al nuevo país y, aunque al principio le pareció una sociedad bastante individualista, al conocer a la gente empezó a crearse su pequeño círculo de amistades. Entonces todo resultó más sencillo.

«Vivir y trabajar en un país tan diferente requiere romper con la zona de confort que tenías y realizar esfuerzos para adaptarte a las nuevas culturas, pero merece la pena. Una vez que superas la barrera de la comodidad te vuelves una persona mucho más rica en experiencias y libre de bastantes prejuicios. Porque las vueltas dan mucha vida», indica Laura antes de añadir: «Aprendes a sacarte las castañas del fuego y, en el ámbito laboral se produce un intercambio de conocimientos e ideas que me parece fundamental para el progreso de las sociedades».

Laura es además una emprendedora y con su novio holandés, Wandert, lleva a cabo el proyecto de creación de una pequeña bodega de vino en Valverde cuya licencia ambiental de actividad ya se está tramitando.

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