Cierra sin ofertas la subasta de la casa de Hormilla con la que estafaron a un jubilado

Antonio y Carmelita, en la cocina de su casa de Hormilla el pasado 15 de junio, el día que conocieron la condena al estafador. :: /Sonia Tercero
Antonio y Carmelita, en la cocina de su casa de Hormilla el pasado 15 de junio, el día que conocieron la condena al estafador. :: / Sonia Tercero

La víctima confía en llegar a un acuerdo de renta con Caja Laboral para no tener que dejar la vivienda por la que pagó casi 100.000 euros

ROBERTO GONZÁLEZ LASTRA LOGROÑO.

La puerta sigue abierta a la esperanza para Antonio García Ordóñez, el jubilado granadino que teme ser desahuciado de la casa de Hormilla por la que pagó casi 100.000 euros a Miguel Ángel F.N., un vecino del municipio condenado hace quince días por la Audiencia Provincial a siete años de prisión por la estafa.

El procesado, además de quedarse con todo el dinero de Antonio, no solo ocultó a éste que sobre el inmueble pesaba una hipoteca firmada con Caja Laboral, sino que suscribió un nuevo crédito con una financiera balear justo antes de suscribir el contrato de compraventa de la vivienda ante notario. Declarado insolvente, la pena que imponía también al acusado el pago de 5.700 euros de multa, 99.167 por la vivienda, 6.941 por impuestos, 425,61 por gastos de notaría, 152,54 del registro y 10.000 euros por daños morales mantiene al borde del abismo a Antonio, inmerso en pleno proceso de ejecución hipotecaria de la vivienda en la que dejó los ahorros de toda su vida.

La salida a subasta del inmueble, tasado en 77.500 euros, el pasado 13 de junio no ha hecho sino prolongar la agonía de un hombre al que en los últimos cinco años le han robado sus sueños. Al menos de momento ha esquivado el golpe mortal. Consumidos los veinte días, la subasta se cerró en la tarde del lunes sin puja alguna.

«Estoy agotado ya de todo, son muchos años de sufrimiento, intranquilidad, agonía y engaños» ANTONIO GARCÍA ORDÓÑEZ

«Tenemos esperanzas»

«Ahora la entidad bancaria tiene diez días para comunicar si se adjudica la casa por el 60% del valor o por la totalidad de la deuda y una vez que se haya producido la adjudicación de la vivienda empezaremos a negociar con ella», explica su abogado, Eduardo Cid Berzal, quien, tras recordar que «de momento hay que esperar», confiesa que «tenemos esperanzas en que podamos llegar a un acuerdo con Caja Laboral en la que señale una renta no muy abultada para que Antonio pueda pasar sus últimos años en su casa».

«La totalidad de la deuda supera los 60.000 euros por los 59.585,60 euros del crédito principal más los intereses de demora y las costas judiciales», concreta el letrado, quien aclara que «una vez que se adjudique la caja la vivienda, se cancela toda la deuda y, además, se extingue la otra hipoteca que pesaba sobre la casa, la suscrita con una financiera de Baleares».

Mientras, Antonio no duerme y vaga por su hogar sin fuerzas ya ni para llorar. «Aquí andamos, como podemos, porque no se puede decir ni bien ni mal. Ya me han dicho que no ha habido comprador y creí entender que ya no se puede volver a subastar, pero es que estoy en una situación muy mala y no sé ya ni qué decir. Estoy agotado ya de todo porque son muchos años de sufrimiento, intranquilidad, agonía y engaños», confesaba ayer en declaraciones a Diario LA RIOJA. «Intento animarme, pero ya ni puedo, los más de cinco años que dura ya esta pesadilla no se pagan con nada», se despide sin fuerzas para proseguir la conversación.

«Antonio está muy mal porque lo está pasando fatal. Ya no sé ni cómo animarle o qué hacer para que esté un poco más tranquilo porque él ve todo perdido», toma el testigo Carmelita Monje, pareja de Antonio, quien prefiere no añadir nada más al recordar que «yo era su arrendataria y todo esto se lo han hecho a él, aunque, claro, yo ahora también estoy sufriendo por verle cómo está».

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