Chavicar, la marca más solidaria

Justo Rodriguez

La organización espera llegar este año a los 22 contenedores en la vía pública para el depósito de ropa usada cuya finalidad es social y de mejora medioambiental

ÁNGELA ROCA/J.E. LOGROÑO.

Bajo la utópica premisa de que todos deberíamos tener las mismas oportunidades en la vida, Chavicar nació hace unos años en el seno de un grupo de parroquias con el fin de facilitar la inserción laboral de colectivos vulnerables ofreciéndoles una ocupación en un sector hoy muy presente en la sociedad, el de la recuperación de residuos.

El propio nombre de la entidad procede de las palabras chatarra (CHA), vidrio (VI) y cartón (CAR), que fueron los primeros desechos que recogían. Hoy en día, gestionan todo tipo de restos (ropa, juguetes, bazar, muebles y electrodomésticos). Y realizan también servicios medioambientales para las empresas y particulares como es la recogida de papel y cartón y la destrucción de documentación confidencial.

LA CIFRA

835.700
kilogramos de ropa gestionó Cáritas-Chavicar en La Rioja durante el pasado año.

En el 2003 la entidad se fusionó con la Fundación Rioja por el Empleo, lo que dio lugar a la actual Fundación Cáritas-Chavicar. Actualmente cuenta con 60 trabajadores con especialidades varias (trabajadores sociales, psicólogos, educadores, monitores, conductores, oficiales, peones especialistas, etc.).

En el ámbito textil, uno de los muchos frentes en los que trabajan, durante el 2016 gestionaron la ingente cifra de 835.700 kilos de ropa. Este año se prevé, incluso, superar esa cantidad gracias a la implantación de un mayor número de contenedores en vías públicas, para llegar a un total de 22.

El gerente de la fundación, Jesús Pablo Romero, explica respecto a las cifras de recogida de ropa del actual 2017 que «el cambio de armario este año se adelantó a la primera quincena de mayo por las altas temperaturas, por lo que ahora la entrega de prendas sufre un bajón».

«Desde la fundación apostamos por la reutilización, que es lo que llamamos la economía circular, volver al ciclo de inicio y que las prendas puedan ser reutilizadas y si no se puede se reciclan», detalla Romero. La ropa se vende con tres finalidades: la entrega digna, obtener recursos para poder sostener la fundación, es decir, como vía de ingresos y cumplir con la economía circular. «De esta manera apostamos por el cuidado del medio ambiente y del planeta, poner otra vez en el mercado las prendas significa que estamos dejando de verter en la atmósfera muchísimas cantidades de CO2», argumenta Romero.

Sin duda, la novedad este año es el nuevo sistema de selección de ropa que disminuye el trabajo a los empleados. El camión llega y deposita en una cinta las prendas en bolsas que suben a una tolva, donde caen. En una primera selección, los empleados clasifican la ropa en reutilizable o no reutilizable; la segunda selección es la clasificación en temporada de verano y temporada de invierno, y posteriormente, la ropa que se puede reutilizar, pasa a la sala de higienización y se separa por prendas (pantalones, jerséis, camisetas...). El material va al almacén, en donde se prepara para su salida a las tiendas, las llamadas 'Tiendas con Corazón', una en Logroño y otra en Calahorra.

Es en estos locales la ropa se vende a precios muy reducidos y las personas con menos recursos pueden acceder a estas prendas de forma gratuita a través de vales que les entregan los servicios sociales y las parroquias.

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