Ceniceros presume de los éxitos de su mandato sin anunciar propuestas de futuro

El presidente del Gobierno recibe la felicitación de su antecesor, Pedro Sanz, a la conclusión del debate. :: sonia tercero
El presidente del Gobierno recibe la felicitación de su antecesor, Pedro Sanz, a la conclusión del debate. :: sonia tercero

El presidente se limita a exhibir los logros de sus dos primeros años y evita promesas concretas en la primera sesión del pleno Ayudas contra la sequía y la implantación de un cheque de formación para desempleados, medidas más relevantes

JORGE ALACID* JALACID@DIARIOLARIOJA.COM LOGROÑO.

José Ignacio Ceniceros, un dirigente político refractario a la sorpresa, ejerció ayer en el Parlamento de sí mismo. Una vez más. Derrotó a lo inesperado, se alió con lo previsible y logró recibir el aplauso de los suyos mediante un discurso conformista donde ofreció lo de siempre: enrocado sobre los éxitos que, a su juicio, abrillantan su gestión en dos años de mandato, su intervención en el segundo debate de la región que protagoniza clonó la del año pasado. El jefe del Gobierno riojano repasó durante casi dos horas de pie en el atril los hitos de su presidencia, casi negociado por negociado. Un modelo que no sólo copiaba aquella comparecencia inaugural de septiembre del 2016: también se ajustaba al molde instaurado por su antecesor. Con una profunda diferencia: así como Pedro Sanz agregaba algún anuncio que proyectara su presidencia hacia el porvenir, Ceniceros huye de esta clase de promesas. Ayer se limitó a anticipar las medidas contra la sequía que tiene previsto aprobar su gabinete, se comprometió a enumerar algunas intenciones que en realidad a nada le comprometen (por su tono ambiguo) y se marchó del Parlamento rodeado del fervor de sus fieles. En eso también se parece a Sanz.

Ceniceros recuerda al anterior presidente además en que muchos de quienes ayer se acercaron a felicitarle hasta el Parlamento son en realidad los mismos que antaño juraron lealtad a su antecesor. Hasta ahí, las analogías. Las diferencias deben encontrarse en el estilo de uno y otro. El actual jefe del Gobierno ha encontrado su sello en ese modo atonal con que fue despachando los 35 folios de discurso, un abrumador recuento de hazañas que pronto condujo a sus señorías, incluidos los miembros del Consejo de Gobierno, a consultar sus móviles, removerse inquietas en los asientos y mirar de reojillo el reloj. Cerca de la una del mediodía, concluyó su intervención con el mismo espíritu nada beligerante. Ni combativo con la oposición (salvo los dardos a las diputadas Concha Andreu y Rebeca Grajea) ni con otras instituciones, también con otra excepción: la Cámara de Comercio, a cuyos dirigentes envió cierto recado. Si algunos de los asistentes que abarrotaban ayer la Cámara esperaban algo parecido al aire reivindicativo, justificado por el calamitoso aspecto de las comunicaciones riojanas, tuvo que ir hasta las últimas páginas del mensaje presidencial para tropezar con vagas promesas. Por ejemplo, que La Rioja seguirá exigiendo a Fomento igualdad de condiciones respecto a Navarra en la implantación de la alta velocidad ferroviaria.

Sólo dos de los 35 folios de discurso se ocupaban del ámbito de las infraestructuras. Los capítulos destinados a desgranar sus conquistas económicas ocupaban por el contrario la parte mollar de su intervención, donde también se vanagloriaba el presidente del saludable aspecto que, en su opinión, presenta la región. Desde los servicios sociales («La Rioja es un ejemplo a seguir, según la ACNUR») a la educación («La Rioja presenta la mejora más significativa de todas las comunidades en abandono escolar temprano»), pasando por la sanidad («La Rioja es referencia mundial en investigación biomédica»), también muy en el estilo que popularizó su predecesor: bordeando el triunfalismo.

CINCO FRASES José Ignacio Ceniceros Presidente del Gobierno Servicios Sociales «La Rioja es un ejemplo a seguir en la acogida a refugiados, según la responsable de ACNUR» Economía «Somos partidarios de la eliminación completa del impuesto de patrimonio» Sanidad «La Rioja es referencia mundial en investigación biomédica» Comunicaciones «Vamos a continuar exigiendo que la alta velocidad llegue al mismo tiempo que a Navarra» Educación «La Rioja presenta la mejora más significativa de todas las regiones en abandono escolar»

De modo que los anuncios de calado que incorporó Ceniceros pueden dividirse en dos capítulos: uno, muy amplio, dedicado a resumir antiguas aspiraciones que figuran no sólo en su programa gubernamental o en el acuerdo con Ciudadanos que le permitió presidir La Rioja: igualmente, se incluían entre las ambiciones que postulaba el Gobierno anterior. Se trata de esas obras de infraestructuras siempre inconclusas o de promesas como la reducción del desempleo donde evitó comprometerse con una cifra exacta como era costumbre con Sanz: por ejemplo, su inconcreta intención de rebajar el paro femenino respecto al masculino.

La segunda oleada de propuestas fue más contenida. Se circunscribe, en realidad, a un plan de ayuda al campo para combatir los efectos de la sequía, que debe aprobar el Consejo de Gobierno: seis líneas de ayuda, como la exención del pago de tasas a los ganaderos y de tasas para autorizaciones de servicios de caza, así como ventajas para seguros agrarios o para financiar intereses de préstamos para los agricultores de La Rioja. El otro anuncio de relieve tenía que ver con el corazón de la agenda gubernamental, poblada de medidas económicas ya implantadas o de compromisos previstos de antemano: la única novedad en este apartado fue la implantación de un 'cheque formación' para que los desempleados puedan elegir a qué entidad acudir para formarse en competencias profesionales. Una medida con una pequeña trampa: que, como admitió el propio presidente, La Rioja sólo comenzará a adoptarla una vez que la normativa nacional lo permita.

Así que habrá que esperar. Para ese anuncio y para aquellos que hoy puedan asomar en la segunda jornada de debate. Según la tradición, prácticamente la única conocida en el parlamentarismo riojano reciente, Sanz solía reservarse para la clausura algún naipe bajo la manga que adoptaba la forma de titular. Una tendencia que Ceniceros ya soslayó el año pasado: abandonó el atril en la sesión de cierre evitando cuidadosamente anunciar alguna medida que galvanizara el debate, contribuyera a animar a la mortecina bancada propia y pusiera nerviosa a la oposición. Alguna idea que le permitiera marcar el paso en la escena pública, adelantarse a sus adversarios y liderar el frente político. Una audacia incompatible con el carácter discreto del presidente, quien incluso alardea de su perfil bajo. Ayer, concluyó su discurso con un himno a la mesura: su Gobierno, aseguró, prefiere trabajar «de manera silenciosa». Claro que ese mismo Ceniceros acababa de apearse del estrado propinando una colleja donde suele: en el pescuezo de Sanz. A su estilo: sigiloso, en efecto. Cuando sin venir muy a cuento, soltó esta frase: «Es posible cambiar cuando se deja de hablar sobre lo que se puede hacer y se empieza a trabajar en lo que se debe hacer».

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