Ceniceros insinúa que el impuesto de patrimonio frena la llegada de nuevos empresarios catalanes

José Ignacio Ceniceros, ayer en San Millán. :: juan marin/
José Ignacio Ceniceros, ayer en San Millán. :: juan marin

El presidente desvela el interés de compañías de Cataluña para trasladar su sede a La Rioja según el ejemplo de Codorníu

JORGE ALACID LOGROÑO.

José Ignacio Ceniceros se encontraba en América cuando Codorníu anunció su intención de trasladar su sede a La Rioja, evidenciando su malestar con la deriva secesionista del nacionalismo catalán y la falta de seguridad jurídica que observa en ese territorio. Ayer, además de felicitarse de nuevo por la decisión de la empresa de bebidas de fijar en Haro su dirección social, abría otra vertiente informativa de enorme calado: con el Gobierno que preside se han puesto en contacto otros empresarios catalanes, cuya identidad no desveló, proclives a seguir los pasos de Codorníu. Con una particularidad: según insinuó el presidente, les frena en sus intenciones el impuesto de patrimonio, que en La Rioja tributa al 50% mientras regiones como Madrid lo han eliminado.

Ceniceros respondía con estas palabras a una pregunta de este periódico, luego de inaugurar en Yuso las actividades del Club de Amigos de Futuro en Español. En declaraciones a los periodistas, el jefe del Ejecutivo había expresado su confianza de que la «fortaleza» del bloque constitucionalista (la suma de fuerzas de PP, PSOE y Ciudadanos) doblegara el espíritu independentista de los nacionalistas catalanes. Ceniceros, que entonces aún ignoraba la negativa de Carles Puigdemont a comparecer en el Senado, lucía una sonrisa de contenida satisfacción cuando se felicitaba por la decisión de Codorníu e insinuaba que sólo la competencia desigual de La Rioja con las regiones que, como el mencionado ejemplo madrileño, carecen de impuesto de patrimonio impedía que cristalizaran las intenciones de los empresarios que han sondeado su intención de fijar su sede en suelo riojano.

¿Qué empresarios? Según ha podido saber Diario LA RIOJA, los interesados proceden de distintos ámbitos económicos; entre ellos figurarían algunos propietarios de compañías con estrechas relaciones con el gigante del cava que se dispone a dejar Sant Sadurní. Se trata de proveedores clave para su funcionamiento industrial que ahora sopesan si también les conviene irse para mejorar su cuenta de resultados. Desde el Gobierno, las fuentes consultadas admiten su interés por atraer este tipo de empresas, especialmente las vinculadas a un sector donde el tejido industrial riojano observa carencias: es el caso de las farmacéuticas.

Para que tal intención prospere, otras fuentes gubernamentales insisten en la necesidad de que se imponga el propósito de Ceniceros: eliminar por completo el impuesto de patrimonio. Una intención anunciada por el presidente durante el debate del estado de la región, que no cuenta de momento con mayoría parlamentaria. El martes, Francisco Ocón, líder del PSOE riojano, ya lanzó una propuesta en sentido radicalmente opuesto: reclamaba la recuperación total del tributo, puesto que a juicio de los socialistas su eliminación sólo beneficiaría a las clases más favorecidas de la región. Según Ocón, restituir el impuesto permitiría recaudar 15 millones al año.

La opinión del PSOE es compartida en el Parlamento también por Podemos, como se ha hecho visible en las escaramuzas previas. De modo que para que triunfen las tesis gubernamentales se necesitaría que Ciudadanos apoyara su medida, que Ceniceros se dispone a incluir en la Ley de Medidas Fiscales que acompañará al Presupuesto. La formación naranja se ha movido en este terreno con suma ambigüedad. Una tibieza que desde el Palacete se confía en que se acabe disipando hasta inclinarse de su lado: fuentes conocedoras de las citas previas para negociar las cuentas del 2018 desvelan cierto optimismo del Gobierno. Creen que podrán conseguir el aval de Ciudadanos.

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