La castañería, vuelta a empezar

El quiosco tiene 30 metros cuadrados. :: juan marín
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El quiosco tiene 30 metros cuadrados. :: juan marín

La caseta, que en su día fue tienda en la que se vendían diferentes productos, se reabrió hace tres años con un proyecto de papelería que ya no existe La asociación de vecinos recaba nuevos proyectos que poder encajar en el quiosco

M. J. LUMBRERAS LOGROÑO.

Vuelta a empezar. La asociación de vecinos de Yagüe recoge nuevamente propuestas para darle uso a un local que se considera de referencia en el barrio, el de la castañería, al pie de la avenida de Burgos. Los efectos del último proyecto que se desarrolló en este quiosco, de librería-papelería, ya no están y ahora apenas si quedan unos botes de limpiador y unos carteles colgados en la puerta, uno de la parroquia El Salvador y otro de las actividades de Carnaval.

El boletín parroquial anuncia este mes que quienes deseen ser arrendatarios pueden realizar sus ofertas a través de la asociación de vecinos, dado «que tiene una tutela de uso vecinal sobre él». Hace tres años, y después de al menos una década de cierre, el Ayuntamiento, propietario del quiosco, rehabilitó sus 30 metros cuadrados con 40.000 euros y cedió a la asociación vecinal la posibilidad de decidir qué hacer con él, siempre con un fin social en el horizonte. Así, la entidad se puso manos a la obra. Hubo un proceso de selección al que se presentaron seis mujeres, aunque finalmente el plan de viabilidad correspondiente sólo lo registró una de las candidatas. Terminada la obra, el pequeño negocio se puso a disposición de los vecinos. Pero ahora esa historia, que tuvo como protagonista a una madre en paro desde hacía tiempo, se va a repetir, de forma que el espacio, que estuvo tanto tiempo abandonado, siga siendo aprovechable para el barrio y para sus vecinos.

Buena parte de los habitantes de Yagüe crecieron en torno a la castañería, que permaneció abierta en aquella primera fase más de cuarenta años, aunque nunca vendió castañas. Eso sí, se podía comprar de casi todo lo demás, desde las habituales chucherías y helados, al periódico e incluso, después, la Lotería Primitiva. Huevos, pan..., la lista de productos creció, más cuando el segundo despacho -eran dos que la rehabilitación convirtió en un único espacio- que ocupaba una barbería, quedó libre y pudo emplearlo como almacén.

El boletín parroquial insta a los interesados a presentar sus iniciativas a la asociación vecinal

Los achaques que tenía la castañería en el momento de su cierre, hace una docena de años, fueron en aumento y la presión vecinal, también a través de las páginas de este diario, por la dejadez que transmitía llevaron a la rehabilitación y a la reapertura posterior.

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