La misma cantinela con diferente letra

Un funcionario de Loterías  pide calma a Aya, cuyo entusiasmo cantarín sedujo al público. /  J.R. LADRA
Un funcionario de Loterías pide calma a Aya, cuyo entusiasmo cantarín sedujo al público. / J.R. LADRA

Aya Ben Hamdouch, la niña de los «miiiiiiiil euros», fue la estrella del sorteo

VÍCTOR NÚÑEZ JAIME

La misma melodía de todos los años, pero con diferente letra, comenzó a escucharse a las 9:11 de la mañana en el escenario del Teatro Real. Mientras los bombos empezaban a rodar, los niños y las niñas de San Ildefonso, repeinados y bien uniformados, salieron un minuto antes a saludar al público y fueron recibidos con un aluvión de aplausos. Entonces, dos de ellos se colocaron a los costados del interventor de Loterías y Apuestas del Estado y apenas tardaron ocho minutos en cantar el tercer premio (500.000 euros).

Pero en esta sala consagrada a la ópera las mayores ovaciones no fueron para ellos sino para una niña de coleta rubia y ojos pizpiretos.

De baja estatura y nombre imponente: Aya Ben Hamdouch, cantó los premios de la quinta tabla con la fuerza y el entusiasmo de quien grita el Gordo. Por eso al final de su tarea el respetable (y hasta los miembros de la mesa directiva, algo insólito) la despidieron con olés y aplausos. «Tú sí que vales», le gritaron a coro.

La tabla que le tocó estuvo marcada desde el principio por los esfuerzos de la pequeña para llegar a introducir las bolas en los alambres. Dada su estatura, tenía que estirarse sobre la mesa y alargaba el tradicional canto de «mil euros» para poder hacer la maniobra. Esto ralentizaba el ritmo del sorteo y un funcionario de Loterías se le acercó para darle indicaciones. Pero ella contaba con el apoyo del público presente, que entre risas cómplices rompió en aplausos y la jaleó.

Charo Rodríguez es la profesora de Aya y cuenta que la niña «no era muy consciente» de la particular forma de cantar esos «miiiiiiiiil euros» de la pedrea que sedujeron al público. «Me preguntó por qué la gente se reía y comentaba. Acabo de hablar con Aya y creo que no ha sido muy consciente de lo que pasó», añadió. Aya fue sin duda la estrella de este año. Ha sido bautizada como «la niña de los miiiil euros»

Intentó eclipsarla una pareja ataviada como Don Juan y Doña Inés, los célebres personajes de Zorrilla. «Hemos venido de carrerilla / a ver el sorteo y, de paso / a darnos un paseo por la villa / Mira el cielo: / ¡qué maravilla!», exclama Doña Inés con voz impostada. «¿No es verdad, ángel de amor / que en este Teatro Real / más pura la bola brilla / y si nos toca, mejor?» responde Juan.

Los niños de San Ildefonso siguen con su mecánica labor, pero el patio de butacas, ajeno a la resaca electoral, es un hervidero de murmullos y risas. Cuando a las 11:55 el alambre número 10 de la sexta tabla arroja el Gordo: «¡¡¡71198, cuatro millones de euros!!!» Todos miran sus décimos pero no hay ningún agraciado. La mamá de Daniela de León, que cantó el gordo, se levantó a aplaudir llena orgullo. «Mi niña deseaba mucho este momento y se preparó para hacerlo lo mejor posible. Estaba nerviosa, pero ha cantado lo mejor», dijo corriendo ya en busca de su niña.

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