Cannabis frente al insomnio

Hugo Azcona. :: j.r./Gráfico
Hugo Azcona. :: j.r.

Un usuario terapéutico del cannabis relata cómo combate sus dolencias con la marihuana

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

Hugo Azcona se define como un autodidacta del mundo del cannabis. No habla tanto de sistemas de cultivo, fertilizantes, semillas (aunque planta) como de los principios activos del cannabis y de su traslación al mundo de la medicina. «No digo marihuana, digo cannabis, que no es peyorativo», abunda antes de hacer referencia al tetrahidrocannabinol (el THC, el principal psicoactivo de la planta), al cannabidiol (CBD) o al cannabinol (CBN), alguno de sus canabinoides con propiedades terapéuticas.

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El largo viaje de Azcona en la cultura del cannabis empezó cuando tenía quince años, pero su primer contacto llegó antes: «Empecé a fumar con 12 años y como empezamos todos, haciendo el tonto», recuerda. Tres años después se dio cuenta de que ese consumo le resultaba especialmente beneficioso. «Tengo diagnosticado insomnio crónico desde que era pequeño. No duermo mucho y después de un día extenuante de trabajo, aunque llegue a casa 'reventado', no consigo desconectar», describe. Todo eso se convierte en falta de apetito, incapacidad para concentrarse y sobre todo, para descansar.

Cuando no consume cannabis, explica, su cerebro «no se apaga. Soy hipernervioso y muy impulsivo y esto me permite también pensar las cosas dos veces antes de actuar y organizarme mejor», asegura. A partir de esa experiencia personal y de sus conocimientos en la materia, ha decidido poner en marcha en La Rioja una asociación terapéutica cannabica que denominará Kaneh Bosm (referencia bíblica al cáñamo). «No entiendo por qué se niega la posibilidad de paliar el dolor a las personas que lo necesitan y que recurren al mercado negro en el que les están dando auténtica mierda nociva».

«No entiendo por qué se niega la posibilidad de paliar el dolor a las personas que lo necesitan» Hugo Azcona Consumidor terapéutico

Combatir esa realidad es la esencia de una asociación que a través del diputado regional Germán Cantabrana, al que agradece reiteradamente su «enorme trabajo», ha presentado al consejero de Interior, Conrado Escobar. «No tiene nada que ver con los porros. Es una asociación de cuidados alternativos a través de los principios activos de la planta, de sus usos terapéuticos para diferentes dolencias. Soy partidario de un consumo regulado que aporte seguridad y calidad. Una regulación responsable en todos los niveles, desde los cultivos hasta las dispensaciones», abunda.

Hugo confía en poder aportar su experiencia como cultivador -«me han llegado a tratar como narcotraficante cuando nunca ha vendido nada», dice- para que la asociación sea capaz, cuando esté constituida, de ofrecer la respuesta que mucha gente busca y no encuentra.

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