Sin camiones no hay negocio

Panorámica del hotel Zenit de Calahorra. :: m. félez

Los establecimientos que han crecido junto a la N-232 temen que el tráfico pesado se desvíe a la autopista | Desde Haro hasta Alfaro hay decenas de empresas hosteleras y gasolineras que viven de los transportistas que pasan a diario por la carretera

MARÍA FÉLEZ/DIEGO MARÍN A./ERNESTO PASCUALLOGROÑO.

El presidente del Gobierno de La Rioja, José Ignacio Ceniceros, anunciaba el pasado viernes durante el debate del estado de la región que en las próximas semanas La Rioja firmará un convenio de colaboración con las administraciones y empresas implicadas para que el desvío del los camiones de la N-232 a través de la AP-68 se realice entre los peajes de Zambrana (Álava) y Tudela (Navarra).

Uno tras otro, todos los pasos que se van dando para trasladar el paso de camiones a la autopista ponen los pelos de punta a los negocios que viven de la nacional a su paso por La Rioja, especialmente gasolineras y restaurantes. Los talleres mecánicos de la zona no temen tanto el desvió del tráfico pesado, ya que «la mayoría de nuestros clientes son de nuestros municipios y no dependemos de lo que pueda venir del paso de camiones por la nacional», explica Raquel Ángulo, de Autorisa, en Logroño.

En el kilómetro 438 de la N-232, en San Asensio, se encuentra el restaurante La Bodega, habitual parada de muchos transportistas durante sus rutas de trabajo. Para su responsable, Eva Tobía, el traslado del transporte pesado a la AP-68 «sería lógico si no hubiera imposiciones», es decir, que cada conductor fuera libre de escoger su ruta y esta fuera gratuita, sin peajes. Para ella, el desvío supondría el cierre de negocios como el suyo: «Ocho empleadas se quedarían aquí sin trabajo. También tienen que pensar en la gente que vivimos de la carretera porque, sin los transportistas, restaurantes como el mío no existirían».

«Sin los transportistas, restaurantes como el mío no existirían; también hay que pensar en eso» Eva Tobía La Bodega (San Asensio)

«No estamos de acuerdo con que el paso de los camiones a la autopista sea obligatorio» Javier Arnedo | Confederación de Transportes de Mercancías

Tobía defiende que el motor económico de La Rioja es el vino y la restauración y negocios como el suyo, que incluyen también la distribución de carne y pescado, la venta de boletos de la ONCE y Lotería Nacional, peligran por la medida prevista. Y es más, defiende que el tramo de La Rioja Alta no es tan peligroso. «Aquí, en San Asensio, tenemos buenos accesos y no hay ni entrada ni salida a la AP-68. Aquí no se producen accidentes, la carretera es muy buena, los tramos más peligrosos de la N-232 están en La Rioja Baja», explica la responsable del restaurante La Bodega de San Asensio. Argumenta además que «la AP-68 no tiene capacidad para atender a los transportistas, no tienen suficientes servicios, y también es peligrosa, en ella también se producen accidentes. Ayer mismo (por anteayer, domingo) se incendió un camión», en relación al suceso ocurrido entre Navarrete y Cenicero.

Al otro lado de la nacional, entre Calahorra y Aldeanueva de Ebro, se abre el Área Calahorra, más conocida como 'las gemelas'. Su gerente es Julián Escalada. Él lo tiene claro. «El mismo día que se lleve a efecto la decisión nosotros empezamos a preparar el cierre», asevera. Y es que el área se nutre de los transportistas que día a día llenas sus depósitos con su gasolina o sus estómagos con sus platos. Él alega: «Los accidentes no van a desaparecer porque desaparezcan los camiones, llevo años viajando en el tramo entre Rincón y Calahorra y todos los días ves barbaridades, adelantamientos extremos y gente circulando a velocidades enormes, y no son los camioneros», señala. «Las víctimas han aumentado porque se ha incrementado el número de turismos que viajan por la carretera», razona, antes de apuntar que la medida anunciada es «una decisión política que ya está tomada»... muy a pesar de sus negocios.

En la frontera de la N-232 entre Navarra y La Rioja, los alfareños viven desde hace 25 años más tranquilos gracias al alejamiento de su intenso tráfico y ruido que supuso la inauguración de la variante el 2 de julio de 1992. Aunque en un principio algunos establecimientos se resintieron del descenso de viajeros provocado, la hoy avenida de Zaragoza cuenta con más restaurantes que hace cinco lustros y han proliferado diversas tiendas y despachos profesionales.

Pero quien a día de hoy sigue viviendo a pie de la N-232 es el restaurante Hernani 2, en el linde entre La Rioja y Navarra. Ante la preocupación y demandas ciudadanas surgidas en los últimos meses solicitando una solución a los numerosos accidentes que registra la carretera nacional, los responsables del restaurante inclinan la solución hacia el desdoblamiento en lugar de hacia la liberación de la AP-68. Y lo hacen visible en su fachada, con una pancarta que expone claramente la postura de quien alimenta a varias familias con el trasiego de viajeros: «No al desvío obligatorio de camiones a la autopista. No al cierre de nuestros negocios. Sí a una N-232 segura-Autovía».

El presidente de la Confederación de Española de Transportes de Mercancías en La Rioja, Javier Arnedo, también se posiciona en contra de la medida del desvío. «No estamos de acuerdo con que el paso de los camiones a la autopista sea obligatorio», remarca.

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