«Estamos en un callejón sin salida, dudo encontrarles»

M. C. LOGROÑO.

A finales de los setenta los movimientos de búsqueda de familiares desaparecidos recayeron en las primeras generaciones (hijos, hermanos, etc.); en la actualidad son más las segundas generaciones (nietos, sobrino nietos, etc.) los que han asumido esa responsabilidad. En este perfil encaja Tomás Llanos, periodista e historiador que ha escrito la obra 'Se los llevaron en el camión' sobre el grupo de once varones de Casalarreina fusilados el 10 de agosto de 1936. Entre ellos estaba su tío abuelo Juan Llanos.

«Lo veo desde una perspectiva más lejana que lo que puedan sufrirlo los familiares más cercanos; pero aún así es tu familia y cuando se habla de ello, sobre todo en momentos clave, como cuando vas a una exhumación, te acabas emocionando», reconoce Llanos y añade: «Es cuestión de derechos humanos de estas personas».

Los documentos y testimonios apuntaban a que los once yacían en el cementerio de Fuenmayor. Ahí se llevó a cabo una exhumación en el 2007 que finalmente no cumplió con lo esperado: encontraron once cuerpos, pero no todos juntos, ocho por un lado, uno en otro lugar y dos en otro. «Había un problema doble: antropométricamente no encajaba con los hechos narrados por los testimonios y el ADN tampoco», reconoce. A partir de ahí Llanos conoció más detalles de la historia de su tío abuelo y comenzó a profundizar, investigar, visitar archivos, hablar con lugareños y las pesquisas les llevaron a Briones, a varios emplazamientos donde intentaron dos excavaciones con fallido resultado. «Estamos en un callejón sin salida; no creo que vayamos a encontrarlo. Y más que por mí, lo siento por la hija póstuma de otro de los no aparecidos (quien era alcalde de Casalarreina) porque es su mayor ilusión encontrar a su padre, porque ha sido traumático».

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