Una cadena de solidaridad entregada a los más jóvenes

Javier Navarro, gerente de Pioneros, presentó la Fundación. :: j.r./
Javier Navarro, gerente de Pioneros, presentó la Fundación. :: j.r.

L.J.R. SAN MILLÁN.

Lo bueno que tiene la Fundación Pioneros, dijo su gerente, Javier Navarro, es que cincuenta años después ha conseguido mantenerse fiel a aquellas esencias que llevaron a su fundador, Julián Rezola, a crear en el Logroño gris y rural de 1968 «un espacio alternativo de organización juvenil que enfatizó su lucha por la justicia social».

Aquellos mimbres se han ido tejiendo durante medio siglo hasta llegar a la actual Fundación Pioneros que ha conseguido imprimirle «un estilo innovador e independiente» desde su «compromiso inquebrantable con la educación». El reto último, explicó Navarro instantes antes de que Aurora Pérez recogiera la Medalla de La Rioja concedida a la entidad, es que los niños y jóvenes que pasan por sus manos sean «protagonistas de sus vidas, activos, libres y responsables y que contribuyan a construir una sociedad más justa y solidaria».

Aquel germen que sembró Julián Rezola -y en el que trabajó junto al párroco de Yagüe, Rafael Ojeda- lo han ido abonando Pedro Vallés, que apostó por la prevención y la pedagogía como ejes de la entidad; Ana Hurtado, responsable del primer plan estratégico de la entidad e impulsora de la actual Fundación; y Aurora Pérez, que tomó las riendas en el año 2006 para impulsar la comunicación y la sensibilización social. «Una cadena de solidaridad cuyos eslabones son sueños compartidos, implicación, generosidad y dedicación a los jóvenes», definió Navarro.

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