Buscando la luz en Sacramento

Mamen Garralaga y Pedro Lencina en Horseshoe Bend, en el Río Colorado (EEUU). :: L.R.
Mamen Garralaga y Pedro Lencina en Horseshoe Bend, en el Río Colorado (EEUU). :: L.R.

Mamen Garralaga Logroñesa en California (EEUU)

DIEGO MARÍN A.

Aunque Mamen Garralaga vive en Sacramento (California, EEUU), recientemente regresó a su localidad natal, Logroño, pasa casarse con su ya marido, el alicantino Pedro Lencina. Hasta hace apenas dos años vivían en Milton Keynes (Reino Unido), pero a ella, ingeniera en Telecomunicaciones y máster en Energías Renovables, le ofrecieron el traslado en su empresa, el fabricante alemán de inversores solares SMA. Su esposo, después de haber trabajado en la Bolsa de Alemania y para Banco Santander en Inglaterra ahora es analista de datos mientras estudia en Stanford.

«Llevamos bastantes años fuera de España, lo que nos ha abierto mucho la mente a la hora de comparar diferentes culturas, ser más tolerantes y valorar lo que tenemos», explica Mamen. Y, por supuesto, echan de menos a la familia y a los amigos, «así como la forma de vivir y comer, así que tenemos la esperanza de volver pronto a nuestro país a trabajar». «Desgraciadamente, la energía solar en España no está aún en un buen momento y los puestos de trabajo para ingenieros informáticos son limitados y bastante poco valorados con respecto a otros países en el extranjero», lamenta.

Como Mamen estudió en Jesuitas, decidió casarse en la parroquia San Ignacio de Loyola, en Logroño. Después celebraron el convite en el Círculo Logroñés. «Al vivir tan lejos, nuestra boda también se convirtió en un reencuentro con toda la familia y amigos de muchos sitios diferentes, algunos de ellos visitaron Logroño por primera vez. Fue muy emotivo para nosotros», recuerda la mujer. Para hacer más especial aún aquel día, la pareja decidió protagonizar un gesto solidario. En lugar de agasajar a sus invitados con un regalo, su detalle fue una donación a Cáritas, entidad que «creó unas tarjetas muy bonitas a modo de recuerdo con nuestra fecha de boda y, además, concienciaba y animaba a los invitados a contribuir con esta causa».

Mamen regresó recientemente a Logroño para celebrar su boda

En total donaron 450 euros a esta entidad. «Antes habíamos colaborado esporádicamente, pero no de este modo. Cuando decidimos que queríamos convertir el detalle de nuestra boda en un donativo pensamos que queríamos ayudar localmente y saber que el dinero fuera bien invertido», señala Mamen. Y a los invitados «les pareció una idea muy bonita y les encantó», asegura la logroñesa, convencida de que «un poquito de cada uno puede significar mucho para los que lo reciben».

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