Año de bienes para el valle del Oja

Año de bienes para el valle del Oja
Javier Albo

La apertura de Valdezcaray tiene gran repercursión sobre la economía de la zona, sobre todo en Ezcaray

Javier Albo
JAVIER ALBOSanto Domingo

La frase 'Año de nieves, año de bienes' sigue encerrando su gran carga de verdad. Lo es por su primigenia relación con las cosechas, pero también para el sector hotelero, hostelero y comercial del radio de influencia de la estación de Valdezcaray en el Alto Valle del Oja, principalmente Ezcaray, donde la presencia o no del blanco meteoro marca favorable o negativamente su actividad económica durante el largo invierno. Que la estación abra el 5 de diciembre, como la presente temporada, o el 20 de enero, como la anterior, es algo que se deja notar en la caja de muchos negocios de la zona.

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«Totalmente», asegura el alcalde de Ezcaray, Diego Bengoa. «No se nota tanto cuando hay nieve, como cuando no la hay», añade. «Ahora se ve a mucha gente por la calle y puede parecer lo habitual, pero te das cuenta cuando tienes una temporada como la pasada, en la que se ve al pueblo con mucha menos vida». Este año, afortunadamente, no es el caso. «Hemos tenido un 'puente' de la Inmaculada muy bueno y enNavidad, pese a que los últimos días han sido flojos de nieve, la estación ha estado abierta y recibido a muchas familias con niños, lo cual repercute en los alojamientos y la restauración. La incidencia de la estación en Ezcaray es directa», concluye.

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Es indudable que, con nieve, Ezcaray suma muchos visitantes. Basta con echar un vistazo y comparar las cifras de la Oficina de Turismo, por ejemplo, en los dos últimos puentes de la Inmaculada. Así, del 6 al 10 de diciembre del 2016, con la estación cerrada, se atendieron en ella 676 consultas; por contra, en los mismos días del pasado año 2017, coincidiendo con la inauguración de la temporada de esquí, respondieron a 1.473 demandas de información.

«La incidencia de la estación de esquí en Ezcaray es directa. Se deja notar totalmente» Diego Bengoa | Alcalde de Ezcaray

Esta mayor presencia de visitantes tiene su incidencia, mayor o menor pero siempre potencialmente al alza, en los negocios locales. El año pasado, por ejemplo, el hotel Palacio Azcárate vio cómo se anulaban, por la falta de nieve, el 70% de las reservas para el periodo del 26 al 31 de diciembre. Este año sin embargo, según explicaba hace unos días su gerente, Zenaida Serrano, «se nota muchísimo que hay nieve, aunque no sea abundante». «Tengo muchas familias de esquiadores, con niños pequeños que están aprendiendo a esquiar o en periodo de optimización y les sirve perfectamente con la nieve que hay». Nada que ver con el año anterior. «Fue un desastre», resume. «Este año muy bien, con un 70-80% de ocupación. No sé si además de la nieve hay otros factores pero lo cierto es que se ve otra alegría en todo», dice.

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Tampoco se queja, para nada, Pablo Arnáiz, del bar Satorre. «Por supuesto hay más público y se trabaja muy bien, sobre todo los fines de semana». No obstante, matiza que este año lo ha percibido «más flojo» y que no ha sido hasta después de Navidad cuando se ha empezado a notar más gente.

La 'culpable' de todo esto, la estación de esquí de Valdezcaray, pintaba moteada el pasado jueves, por la coexistencia en su superficie de nieve y calvas pedregosas, dejadas al descubierto por el viento y las altas temperaturas de días pasados. El paisaje, no demasiado halagüeño, no solo para el esquí sino para los acuíferos que han de llenarse con el agua de la sierra, no oscurecía esta vez los ánimos de los responsables de la estación ni de todos aquellos a los que les va algo o mucho en que los montes pinten de blanco, sabedores de que un nuevo temporal de nieve reconduciría la situación a lo largo de este fin de semana, como así ha sido, y, con ello, recargaría la vida y actividad al valle, especialmente a la Primera Villa Turística de La Rioja.

La nevada cuando el sábado espezó a caer con intensidad.
La nevada cuando el sábado espezó a caer con intensidad. / Luis Ángel Sáenz

Más allá de esta repercusión, su gerente, Gonzalo Morrás, incide en otros aspectos positivos que trae consigo la puesta en marcha de Valdezcaray. «La estación cuenta con ocho trabajadores fijos a lo largo de todo el año y una veintena de indefinidos de temporada, más un número indeterminado de eventuales que contratamos en función de las necesidades. Cuando la temporada es buena, como este año, estamos hablando de más de 55 personas contratadas por la estación. Si a esto sumamos el personal de hostelería, las escuelas, tienda de deportes, la ludoteca etc, estamos hablando de que Valdezcaray genera en fin de semana y en fechas de temporada alta, casi 150 puestos de trabajo, más todo lo que supone para la hostelería y para el comercio en el valle, que nosotros no tenemos capacidad para cuantificar pero que muchas personas nos transmiten como años buenos o malos en función de que la estación tenga o no nieve», explica.

Esa positiva afección también se deja notar en Santo Domingo de la Calzada, como constata la concejal de Turismo, Beatriz Salas. «La opción de ocio en nuestra ciudad puede ser y es un complemento a Valdezcaray, Ezcaray o a la inversa», afirma. Eso sí, en su opinión, la oferta turística del valle tendría que estar «más conexionada» para que, en vez de como atractivos sueltos, se promocionara de una forma más compacta, como un producto que aunara todos los recursos.

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