Cae una banda en Logroño que sometía a sus víctimas a vudú para prostituirlas

Objetos para hacer vudú y otro material intervenido en una operación anterior desarrollada en Madrid, Zaragoza, Alicante y Málaga. :: efe
/
Objetos para hacer vudú y otro material intervenido en una operación anterior desarrollada en Madrid, Zaragoza, Alicante y Málaga. :: efe

La red captaba jóvenes en Nigeria, les ofrecía un trabajo en España y al llegar eran obligadas a prostituirse para hacer frente a una presunta deuda de 45.000 euros

LUIS J. RUIZ LOGROÑO.

La clave era el vudú (o juju), la religión ancestral surgida en el corazón de África capaz, dicen, de resucitar a los muertos y hacerlos trabajar en beneficio del 'santero' de turno. Esa era la vía con que la organización de origen nigeriano dedicada a la trata de mujeres con fines de explotación sexual que ha sido desarticulada en La Rioja y en Alicante lograba la 'fidelidad' de las víctimas. Cinco personas han sido detenidas (dos de ellas en Logroño) y se ha liberado a una víctima.

Todo se gestionaba desde España; todo se concretaba en territorio africano. Una mujer lideraba la organización. Ella era la encargada de captar a las víctimas. Buscaba a las más jóvenes y vulnerables por la situación de precariedad en la que vivían en Nigeria. Sobre la mesa les ponía atractivas ofertas laborales en Europa: trabajo bien remunerado y un futuro 'prometedor' en Europa. Una vez que aceptaban, llegaba el momento del vudú. La organización les sometía a rituales en presencia de un familiar directo en los que juraban un contrato de fidelidad con la red. Su incumplimiento, les decían, tendría graves consecuencias: padecerían todo tipo de males e incluso eran amenazadas con la muerte, explica la información facilitada por la Policía Nacional, que no concreta el número de mujeres que la red trajo hasta España.

Completado el ritual, llegaba el viaje a Europa. Por la ruta «más barata para las organizaciones criminales y, a la vez, la más peligrosa para las víctimas». De Nigeria a Libia pasando por Níger, atravesando el Sáhara, y de ahí a Italia. Ese fue el trayecto de la víctima que ha liberado ahora la Policía Nacional y que no se conoció la situación en la que estaba hasta que llegó a territorio español: debía ejercer la prostitución para saldar una presunta deuda que, le decían, ascendía a los 45.000 euros.

La banda obtenía en Logroño y Benidorm beneficios suficientes para gozar de un alto nivel de vidaLa víctima ahora liberada no podía elegir a sus clientes y entregaba todo el dinero a sus proxenetas

La investigación policial ha desvelado que en el caso de la mujer ahora liberada estaba obligada a ejercer la prostitución durante todos los días de la semana en largas jornadas. Además no tenía posibilidad alguna de elegir a sus clientes y era forzada a entregar semanalmente a sus proxenetas todo el dinero que obtuviera. La banda, para obtener el máximo beneficio económico, trasladó a la víctima tanto a Benidorm como a otras localidades costeras de gran afluencia turística en las que era obligada a ofrecer sus servicios sexuales.

La operación 'Gaunas', que se ha desarrollado en La Rioja y en Alicante, se ha saldado con la detención de cinco personas, dos de ellas en Logroño y tres más en Benidorm y Pedreguer (Alicante), y la desarticulación de un grupo criminal que destacaba por su gran movilidad y por las altas medidas de seguridad de que se rodeaba. En la capital riojana se practicaron dos registros domiciliarios en los que se localizó numerosa documentación que ahora se analiza.

Precisamente Logroño y Benidorm eran los principales 'mercados' de la red y plazas en las que «obtenía suficientes beneficios como para que todos sus miembros pudieran vivir exclusivamente de la prostitución de sus víctimas». Eso les permitía gozar de «un alto nivel de vida» y periódicamente enviaban grandes cantidades de dinero a Nigeria para evitar ser descubiertos en una hipotética investigación policial.

Esa era una más de las medidas de autoprotección y seguridad con que se dotaba la organización. Según la información facilitada por la Policía Nacional, el grupo obligaba a las víctimas a vivir siempre en el mismo piso en el que ejercían la prostitución evitando de esta manera que pudieran integrarse socialmente o denunciar su situación. De manera paralela, las mujeres eran trasladadas continuamente de vivienda para evitar su vinculación con el mundo de la prostitución.

Más

Fotos

Vídeos