La avispa asiática avanza sin freno

La avispa asiática avanza sin freno

La suavidad del invierno hace temer que se multiplique la presencia en la región de este invasor, que se expande ya por el Ebro, el Iregua, el Najerilla y el Oja-Tirón

Roberto G. Lastra
ROBERTO G. LASTRALogroño

Con más lentitud de la temida, pero implacable en su intención de colonizar La Rioja, tal como lo ha hecho con todo el sur de Francia y el norte de España, desde Galicia hasta Cataluña. La vespa velutina nigrithorax, conocida como avispa asiática, prosigue su avance por el eje del Ebro -Haro, Briñas, Villalba de Rioja, Ollauri, Cenicero, Torremontalbo, Logroño...-, por el Najerilla -Nájera, Arenzana de Abajo, Anguiano, Valvanera...-, por el Iregua -Alberite, Viguera, Castañares de las Cuevas...-, e incluso ha penetrado ya en el Oja-Tirón.

Pese a todo, hay buenas noticias. La expansión de esta especie invasora se ha ralentizado en su camino hacia La Rioja Baja y la sierra; al menos así lo refleja el Plan de Acción para la gestión y control de la avispa asiática de La Rioja 2017. «Está ausente del Ebro, aguas abajo de Logroño, de todos los afluentes del río Ebro en La Rioja Baja (Leza, Cidacos Alhama), así como de la mayor parte de las zonas montañosas del sistema Ibérico», destaca el informe, que sitúa «la vía de entrada más activa en el corredor del Ebro en La Rioja Alta, con ejemplares procedentes de Álava».

La vigilancia se mantiene con la permanencia de una docena de trampas instaladas por los responsables de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente a lo largo del Ebro y en los valles de Oja, Najerilla e Iregua, aguas arriba, para controlar sus avances.

«La situación es preocupante, pero en La Rioja están avanzando a mucha menor velocidad de la que se preveía, que suele ser de unos 90 kilómetros por año. Está conteniéndose relativamente la colonización y a esto nos ayudan las condiciones climáticas de La Rioja, que es más seca que las comunidades de la cornisa cantábrica, donde está todo invadido; y, de hecho, es evidente que les está costando muchísimo llegar a La Rioja Baja», asegura Francisco Alonso Chávarri, responsable de Apicultura del servicio de Ganadería de la Consejería de Medio Ambiente.

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«También tenemos la esperanza de que tengan razón los expertos que aseguran que a partir de los 900 metros de altitud le cuesta mucho aclimatarse y sobrevivir, aunque sí que hemos detectado su presencia ya a 800 metros, en Anguiano y Brieva», añade el experto.

Desde que se descubrió en la comunidad riojana el primer nido el 5 de diciembre del 2014, en el término municipal de Brieva de Cameros, los hallazgos de nuevos avisperos y las capturas de ejemplares de este voraz enemigo no han cesado. En los últimos dos años y medio se han hallado y destruido 22 nidos, 13 de ellos en el otoño e invierno pasados; y se han capturado 19 ejemplares, 5 de ellos este mismo año.

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