El auge de unas es el olvido de otras

Jesús cortando sus romanescu, ayer a primera hora de la mañana. :: m.f
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Jesús cortando sus romanescu, ayer a primera hora de la mañana. :: m.f

Las coles o el romanescu sustituyen cultivos tradicionales como el cardo o el repollo

MARÍA FÉLEZ

Es difícil hablar de modas cuando se trata de lo que afecta al agro pero en las verduras de invierno parece ser así. Llegan las bajas temperaturas y con ellas verduras habituales como el cardo, el repollo, la coliflor o la acelga parecen sucumbir ante el gusto de la ama de casa... (o no). «Cada vez hay menos consumo de este tipo de verduras y excepto pase algo raro en otras zonas y no haya género, los precios suelen estar por los suelos», comenta Jesús que cultiva de todo un poco en sus fincas.

En estos momentos empieza la temporada del cardo. «Antes se vendía desde que empezaba el invierno y ahora sólo en Navidad y tampoco te creas que demasiado; sólo los que siguen la tradición de comerlo en esas fechas», comenta Manolo delante de unas hileras que tiene plantadas cerca del Ebro. «Ahora están a euro y medio la unidad y eso que con un cardo comes más de un día», añade.

La coliflor llegó a tener casi 3.000 hectáreas de producción Borraja y acelga suman un total de 70 hectáreas en toda la comunidad

La coliflor tiene marca de calidad en Calahorra y de año en año van bajando las hectáreas que allí se producen. En total en La Rioja el año pasado se plantaron 404 hectáreas de coliflor de las que casi la mitad fueron en la ciudad de los Mártires (185 hectáreas). «Pero es que estamos hablando de que estamos hablando de que hace sólo cinco años aquí en Calahorra se cultivaban lo que ahora en toda La Rioja», explica Jesús que cuenta con algunas hectáreas del producto. Efectivamente en 2011 en Calahorra había 303 hectáreas de coliflor. «Y con el resto de las verduras de invierno pasa un poco lo mismo aunque ahora están a buen precio», prosigue. «Por lo menos sale rentable cultivarlas», sentencia.

El dato se vuelve insostenible cuando echas un poco más atrás la mirada. En 1998, no hace ni dos décadas, el cultivo de coliflor en la Rioja casi llegaba a las 3.000 hectáreas.

Con el repollo pasa algo similar. En los años 90 tuvo su mayor pico y ha ido cayendo desde las casi 500 hectáreas hasta superar ligeramente las cien.

«La gente joven cada vez cocina menos este tipo de productos, requieren tiempo en la cocina y la gente cada vez disponemos de menos», comenta Jesús. Además los precios no acompañan. «Hay años como éste que la cosa está medianamente bien y otros que no sacas ni para los gastos que genera», asegura.

El cardo también ha bajado su producción casi a la mitad y en algunas zonas ha pasado de ser un cultivo tradicional a ser meramente anecdótico. En Calahorra hay apenas 15 hectáreas, por ejemplo.

La acelga con 51 hectáreas en la actualidad o la borraja con apenas una veintena siguen la lista de verduras que van perdiendo comba.

Mientras otras se van implantando y cogiendo fuerza. Es el caso del romanescu o de las coles. «Son verduras más nuevas pero que están teniendo tirón entre los agricultores», comenta José Luis que tiene varias fanegas. El romanescu s un híbrido de brécol y coliflor que ahora está teniendo mucho tirón. «Además el precio es más atractivo para el agricultor. Ocho euros la docena marcaba la hoja de precios agrarios de la semana pasada en nuestra comunidad, ni más ni menos, mientras que la coliflor, su hermana mayor, marcaba 5,20 euros la docena.

«Al final siempre es cuestión de oferta y demanda, si el consumidor quiere romanescu y coles pues nosotros terminamos poniendo romanescu y coles», explica Javier otro agricultor de la zona.

«Las coles también están siendo un producto que se están empezando a poner bastante en esta zona de La Rioja», comentan ambos.

De estos dos productos que se han implantado en los últimos años en el campo riojano pocos datos oficiales se pueden dar. Pero terminarán por hacerse un hueco en estos productos que guardan el sabor del invierno riojano.

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