Auge y declive de 'el trenillo'

El trenillo, en la estación de la Avenida de Valvanera de Calahorra en los años cincuenta. :: bella
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El trenillo, en la estación de la Avenida de Valvanera de Calahorra en los años cincuenta. :: bella

SANDA SAINZ

El historiador riojano Sergio Cañas ofreció el martes una conferencia sobre 'el trenillo', que recorrió desde la década de los años veinte hasta 1966 el valle del Cidacos. Salía de Calahorra pasaba por diversas localidades hasta Arnedillo. La charla se incluyó en las XX Jornadas de Estudios Calagurritanos de Amigos de la Historia.

«En 1918 surgió la idea de construir un ferrocarril secundario y carbonero para dar servicio a las minas de Préjano y llevar el carbón hasta Calahorra donde enlazaba con la vía principal y distribuirlo por otros mercados», recordó el investigador. A principios del siglo XX el proyecto estaba considerado poco rentable según los estudios realizados. En 1918 se agilizaron los trámites y los tramos se fueron inaugurando según se construían: «En 1924 llega a las minas de Préjano y en 1947, para promover el aumento de viajeros se hace hasta Arnedillo, hasta el balneario», indicó Cañas. «Casi toda la historia del trenillo -añadió- estuvo marcada por las pérdidas económicas. En un principio fue una empresa privada, pero enseguida vieron que no era rentable. Durante la dictadura de Primo de Rivera, a partir de 1923, se intentó pedir una subvención al Gobierno, despedir a algunos trabajadores, utilizar las estaciones menos rentables en días alternos. Llegados a la segunda república, en 1935, debido a los conflictos entre los empleados y los dueños de la empresa, que dejaron de pagar los salarios regularmente, los obreros se declararon en huelga y los propietarios la cerraron», detalló el historiador.

En 1936 el bando franquista se incautó del ferrocarril y conforme se consolidó la dictadura se nacionalizó y volvió a abrirse en 1942. Aunque, viendo que seguía sin ser productivo, se proyectó ampliarlo hasta Arnedillo en 1947.

La línea de ferrocarril entre Calahorra y Arnedillo se cerró en 1966 al no ser rentable

En origen comenzaron tres convoyes de ida y vuelta. Las salidas desde Calahorra eran a las 6, 11 y 18 horas. Los billetes de primera costaban 1,60 pesetas, de segunda 1,20 y de tercera 0,90 (un periódico tenía un precio de 0,50 pesetas y el jornal medio estaba en las 2 pesetas aproximadamente): «En 1948, su año 'estrella', llegaron a usarla de media anual 210.000 pasajeros. A partir de entonces la media se situó en torno a 150.000 usuarios. En 1948 sabemos que transportó unas 211.000 toneladas de mercancía, pero decayeron mucho hasta la década de los sesenta», aclaró Cañas. «La competencia del transporte por carretera y la poca viabilidad del trenillo supuso su cierre definitivo en 1966, según dictaminó el Consejo de Ministros. La diputación provincial y los municipios afectados intentaron oponerse porque el tren tenía una función importante pero finalmente se pusieron de acuerdo para reforzar el servicio por carretera».

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