Una atención integral aliñada con ternura

La Fundación consolida la figura de los auxiliares de tutela y despliega una red de voluntarios para el acompañamiento

R. G. LASTRA LOGROÑO.

La realidad de la Fundación Tutelar, con cada vez más personas a su cargo privadas del amparo familiar, ha llevado a la entidad a reinventarse y extender nuevos tentáculos gracias a los que, además de una atención integral, se procura a los usuarios un manto de ternura.

En noviembre del pasado año se puso en marcha un programa piloto con auxiliares de tutela y su éxito ha provocado su inminente consolidación. «Esta figura nos ha permitido un contacto más estrecho y más directo con las personas tuteladas», explica la directora de la fundación, Mónica Jiménez Burgos, quien aclara que esas dos personas, que van a estar hasta finales de agosto, se encargan de hacer visitas a hogares y residencias para ver qué necesitan los usuarios, acompañamientos médicos, control de medicaciones, compras mensuales, pasan por los pisos vacíos para mirar el buzón y comprobar que todo está bien... Estamos tan satisfechos que hemos convocado las plazas y hemos iniciado el proceso de selección para consolidarlas».

No ha sido la única novedad. El pasado febrero se firmó con la Fundación Canfranc un convenio de colaboración para iniciar el programa de acompañamiento a enfermos terminales tras detectarse que el pasado año 11 de los 21 tutelados fallecidos habían muerto en soledad. «Este año se ha hecho ya un acompañamiento y la experiencia ha salido muy bien», se felicita Jiménez Burgos.

Pero la Fundación Tutelar quiere dar un paso más y utilizar todas las herramientas posibles para sacar de la soledad a todos sus beneficiarios. Para ello, se ha puesto en contacto con tres entidades -Fundación Canfranc, con la ONGD Kaipacha Inti y con Desarrollo y Asistencia. Acompaña Rioja- para activar un programa de acompañamiento a los 229 tutelados repartidos en residencias. «Estamos estudiando cuantos tutelados precisarían de este servicio y qué necesidades tienen porque queremos que sea un programa muy personalizado», explica la directora.

La creación de una sala virtual en la nube para videoconferencias con tutelados, la habilitación de un despacho en el Palacio de Justicia o la extensión de la tarjeta sanitaria AA (Acompañamiento y Accesibilidad) son otras mejoras incorporadas por la Fundación, que no descuida la vía de la divulgación y difusión para «seguir concienciando a Servicios Sociales, Salud Mental, jueces y fiscales y otros organismos de que se solicite la modificación de la capacidad solo en los casos en que sea necesario y que se cumpla estrictamente el orden de prelación que establece el Código Civil en cuanto a la asunción del cargo de tutor, para cumplir el objetivo para el que se creó la Fundación: actuar subsidiariamente respecto a las actuaciones que corresponden en primer lugar a las familias».

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