Atención, chiringuito (financiero)

Sólo en el año 2017 fueron detectadas 53 compañías de este tipo. :: l.r./
Sólo en el año 2017 fueron detectadas 53 compañías de este tipo. :: l.r.

La CNMV alerta cada año de decenas de empresas peligrosas para el inversor, sin registro ni garantía alguna Consejos para no caer en la trampa de una red como la desarticulada esta semana

LOGROÑO.

La semana pasada la Guardia Civil detenía en varias localidades españolas a nada menos que 79 personas, acusadas de participar en una estafa en los mercados de inversión de la que habrían obtenido alrededor de 2,5 millones. Se trataba de una empresa (o conglomerado de empresas) que intentaba de la manera más agresiva captar dinero de sus clientes, prometiendo unas rentabilidades excepcionales, sin estar registrada ni en el Mercado de Valores ni en el Banco de España). Ese tipo de sociedades tiene un nombre. Y es un nombre que conviene tener en la mente, aunque sea para huir de ellos como de la peste: chiringuito financiero.

Evidentemente, nadie se identifica como tal a la hora de intentar captar a un potencial inversor. Aunque el nombre más adecuado para este tipo de empresas es el de «estafa». La CNMV alerta cada año de decenas de ellas, pero siguen operando: cambian de nombre, cambian de sede social y siguen a la caza y captura del dinero ajeno. Así, sólo en el 2017 fueron detectadas 53 compañías de este tipo.

Curiosamente, sus «clientes» habituales no son, como en otro tipo de estafas, del tipo incauto sin conocimiento. Los estudios demuestran que, en realidad, las víctimas de este tipo de engaños suelen ser empresarios o profesionales con conocimientos financieros bien asentados (o eso creen ellos) que sin embargo se dejan deslumbrar por un doble factor: una apariencia de profesionalidad y conocimiento, y una promesa de rentabilidades realmente excelentes. ¿Cómo evitar caer en manos de esos desaprensivos?

- ¿Está registrada? Lo primero debería ser comprobar si la sociedad está inscrita en la CNMV o el Banco de España. Eso no garantiza rentabilidades, claro, pero al menos asegura que la empresa cumple con unos cuantos criterios en cuanto a solvencia y medios. Y también permitirá acudir a los fondos de garantía de depósito legales en caso de quiebra.

- Demasiadas promesas. Si quien le ofrece esas inversiones le asegura, minimizando el riesgo, que obtendrá con ellos rentabilidades muy superiores a lo que se ve en el mercado, malo. Los duros siguen valiendo cinco pesetas.

- Demasiada prisa. Otra mala señal: el comercial, o broker, o como se identifique, le asegura que ha de invertir ya, que la oportunidad es única y que está a punto de pasar. Los mercados son cíclicos, inseguros y con riesgo: nadie con buenas intenciones le asegurará que tiene usted «la oportunidad de su vida».

- Cuidado con el lujo. Aunque la palabra sea «chiringuito», esas sociedades tienen muy buena pinta. Lanzan webs de gran apariencia, folletos perfectamente editados, incluso alquilan oficinas de lujo para vender una fachada de éxito. No se deje deslumbrar sólo por eso: investigue y desconfíe.

- El boca a boca. Muchas veces estas sociedades usan esquemas de tipo Ponz o piramidal: van pagando a los primeros clientes con el dinero que obtienen de los inmediatamente posteriores. Así, habrá clientes que, efectivamente, en un primer momento ganarán (o pensarán que han ganado) mucho dinero. Aunque la ganancia no sea efectiva, esos primeros son un reclamo comercial brutal, sobre todo para sus amigos, familiares o conocidos.

- La profecía del 50%. Hay muchos métodos para ganarse la confianza del inversor, algunos realmente ingeniosos. El del 50% es uno. La red llama, digamos, a 100 potenciales clientes. No les pide que compren nada, sólo ofrecen sus servicios y hablan, como de soslayo, de un determinado valor. A 50 le dicen que subirá, a los otros 50 que bajará. Evidentemente aciertan con la mitad. Con esos 50 repiten la jugada: a 25 le dicen que tal acción bajará, al resto que subirá. Tras repetirlo cuatro veces, habrá unos pocos inversores que creerán haber descubierto al nuevo Rey Midas, que acierta siempre. Y no: simplemente es un astuto engaño.

-Ingreso en cuenta... rara. En la mayoría de las ocasiones le pedirán que haga la inversión mediante ingreso en una cuenta a nombre de una sociedad extranjera. Otro motivo para salir corriendo, porque es es precisamente lo que ellos harán en el momento en que vean que a su alrededor crecen las sospechas: desaparecer. Y el inversor se quedará con un teléfono que no contesta... y sin dinero.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos