Asociaciones de transporte del norte de España rechazan el desvío de camiones a la AP-68

La CETM pide la anulación de la medida y se plantea llevar el caso a Europa por «atentar contra el derecho de libre circulación»

MARÍA FÉLEZ CALAHORRA.

Las asociaciones empresariales de transporte miembros de la Confederación Española de Transportes de Mercancías (CETM) de las provincias de Vizcaya, Navarra, Cantabria, Álava, Zaragoza y La Rioja han mostrado, de manera conjunta, su «más absoluta repulsa y total rechazo a la puesta en marcha del desvío obligatorio de los vehículos pesados de la N-232 a la AP-68 a lo largo del tramo riojano», explicaron en una nota de prensa tras reunirse el pasado jueves en Madrid.

Este colectivo de transportistas, que agrupa a unas 1.300 empresas del norte del país, solicita también la suspensión de esta restricción al tráfico pesado, «adoptada -argumentan- de manera unilateral por la administración, sin haberlo consultado previamente con el Comité Nacional de Transporte por Carretera», y se plantean llevar el tema a la Unión Europea por «atentar contra el derecho de libre circulación».

PUNTO POR PUNTO

uMenos servicios
Son los que ofrece la AP-68 que la N-232.
uMás kilómetros
En algunos casos el aumento sube hasta el 50%.
uMenos conciliación
Muchos no pueden pernoctar en sus casas al estar en ruta.

ASETRAVI (Vizcaya), ANET (Navarra), AETRAC (Cantabria), Agrupación Alavesa de Transporte, FETRAZ (Zaragoza) y CETM La Rioja exponen, de manera conjunta, que «dos semanas después de que la medida entrara en vigor, la valoración que se realiza desde nuestras organizaciones solo puede ser negativa, ya que la puesta en marcha de este desvío obligatorio se traduce en graves problemas para nuestras empresas», remarcan.

En este sentido, las asociaciones del sector detallan ejemplos concretos que están viviendo sus trabajadores. Según dicen, «hay casos en los que los kilómetros recorridos al transitar por la AP-68 se han visto aumentados hasta en un 50% en comparación con los que se realizaban por la N232» y recuerdan que a lo largo de estos 151 kilómetros de recorrido de la AP-68 en La Rioja tan sólo existen seis puntos de acceso.

Además, recuerdan «la imposibilidad» de acceder a las estaciones de servicio situadas en los márgenes de la N-232 para repostar, «lo que incrementa los costes de nuestras empresas, mientras disminuyen las comodidades de nuestros conductores».

También dejan claro que sus transportistas son los más perjudicados, ya que «se les imposibilita conciliar su vida familiar, se les priva de servicios básicos debido a la escasez de áreas de servicio de la AP-68 y, por si fuera poco, las sanciones impuestas, en ocasiones de manera más que rigurosa, recaen sobre ellos mismos y no sobre la empresa», razonan.

Otro inconveniente no menos importante de este desvío obligatorio reside en «la dificultad que encuentran nuestros vehículos para acceder a la AP-68 en la práctica totalidad de los peajes, diseñados principalmente para turismos».

Asimismo, recuerdan que «las medidas de seguridad que adopta nuestro sector con el objetivo de mejorar la seguridad de la carretera (rejuvenecimiento de flotas, formación de los conductores, limitadores de velocidad, tiempos de conducción y descanso...) chocan de pleno con la campaña de desprestigio y culpabilización que sufre esta actividad».

Así, lamentan «la escasa inversión que hoy recibe la carretera, en especial en La Rioja, única comunidad que continúa sin estar vertebrada por una autovía gratuita».

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