«Te aseguro que ser ama de casa es bastante activo»

El despertador de Ruth Velilla suena todos los días a las 7 de la mañana. A esa hora pone en marcha a sus hijos de 9 y 7 años. Por delante le espera una larga jornada que no terminará hasta las diez y media de la noche... «si es que alguno no se pone malo y entonces se alarga aún más». Ruth trabajaba en la construcción, pero fue despedida cuando empezó la crisis. Estaba embarazada de su primer bebé y cuando nació el pequeño llegó a un acuerdo con su marido para quedarse en casa, «aunque compartimos tanto las tareas domésticas como la crianza de los niños». Pero dedicarse plenamente a las labores del hogar es también consecuencia de la falta de trabajo: «Todas las ofertas que he visto, o están muy mal pagadas, con lo que económicamente no nos sale a cuenta porque tendríamos que contratar a una chica, comedor escolar, etcétera, o impiden conciliar mi vida familiar».

Así que Ruth se dedica a tiempo completo a su casa, «con el apoyo de mi marido», con todo lo que implica: preparar a los niños por la mañana, llevarles al colegio, limpiar la casa, hacer la compra, preparar la comida, recoger, llevar a los pequeños a las actividades extraescolares, deberes, cenas... «El Instituto de Estadística encuadrará a las amas de casa como 'inactivas', pero yo te aseguro que este es un trabajo bastante activo», explica. «Dedicarse al hogar es saber cuándo empieza tu jornada pero nunca cuándo acaba», añade, por lo que le parece injusta la metodología utilizada por el INE porque «esto es todo lo contrario a la inactividad».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos