Cuando la luz te aprieta

Este año Sandra no encendió las luces del árbol que le ha regalado su hermana. /María Félez
Este año Sandra no encendió las luces del árbol que le ha regalado su hermana. / María Félez

Sandra Arias decidió pedir una ayuda a familias numerosas con la que ha podido hacer frente a las facturas de la luz; su familia es una de las 8.000 que sufren pobreza energétca en La Rioja

María Félez
MARÍA FÉLEZCalahorra

Todo es cuestión de porcentajes y a una familia es imposible sacarla adelante si más del 15% del dinero que entra en casa hay que destinarlo al pago sólo de la luz. Era el caso de Sandra Arias hasta hace un par de meses. «Intentas reducir al máximo el gasto, casi no enciendes las luces, apagas todos los aparatos por las noches pero con tres chavales adolescentes en casa es casi imposible», comenta mientras nos muestra como incluso la luz de la cocina es tenue para evitar el gasto de luz.

En su hogar entra el sueldo de su marido y un pequeño ingreso suyo que recibe de limpiar alguna casa. En torno a mil euros al mes. «Durante mucho tiempo hemos intentado gastar lo mínimo y aún así la factura era una exageración. Llegué a pagar 130 euros de luz en un mes», relata recordando que fue en ese momento cuando decidió buscar una solución.

Además

La de ella llegó a través de un bono de ayuda a familias numerosas. «Fui a la oficina de la energética que tengo y me dijeron que teniendo en cuenta la renta y que éramos familia numerosa teníamos derecho a una ayuda», recuerda. Fue su salvación si no querían empezar a retrasar pagos a la eléctrica.

Y así fue. El pasado mes fue el primero que vio reducida su factura de la luz. «He pagado poco más de 60 euros, eso si que es algo asequible para lo que ingresamos en casa todo lo demás era una auténtica locura», cuenta.

Y es que además Sandra tiene que pagar más de cien euros de comunidad donde se le incluye la calefacción central. «Era imposible que con los gastos fijos de luz, calefacción y piso se me fuese más de la mitad de los ingresos, luego hay que comer, vestir y vivir», comenta.

Este año incluso no han puesto luces de Navidad. «Mi hermana me regaló un árbol muy grande porque ella tiene un crío pequeño que se lo destroza todo y aunque colocamos las luces lo pusimos en un sitio lejano a los enchufes para no caer en la tentación», nos enseña en un salón en el que todos los aparatos están apagados.

«Me he dado cuenta de que no hace falta no tener nada para poder tener problemas; en mi caso, de no ser por el bono que nos han ofrecido, no se cuál hubiese sido la solución al problema», concluye aliviada.

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