NO SE APLICARÁ HASTA 2021

El acuerdo alcanzado en el Parlamento Europeo se basa en asegurar alimentos de calidad, impulsar la producción en la Unión Europea y evitar la contaminación con pesticidas químicos o fertilizantes sintéticos. Para procurar lo anterior se incrementarán los controles a lo largo de la cadena de suministro, afectando a las importaciones, que deberán mantener los estándares comunitarios. También se incrementará la oferta de semillas y animales ecológicos para responder a la demanda de los productores y se permitirán las explotaciones mixtas, siempre que las actividades ecológica y la convencional estén eficazmente separadas, como paso previo a la certificación total. Los pequeños agricultores disfrutarán de una certificación más sencilla. Además, se establecerán umbrales máximos de sustancias no autorizadas, como los plaguicidas, a fin de que, superado ese límite, no se permitirá el etiquetado ecológico. El objetivo de esta normativa es mejorar la calidad de los alimentos orgánicos. Eso sí, aunque se haya aprobado en el 2018, la aplicación de la legislación no se efectuará hasta el 2021. Para ello ya se trabaja en una transición hacia las nuevas normas ecológicas. La agricultura y ganadería ecológica ha crecido mucho en los últimos años en respuesta a la fuerte demanda actual. La nueva legislación busca defender la certificación ecológica y animar a más agricultores y ganadores a adherirse y trabajar como tales. La viabilidad económica del sector depende de unas leyes que proteja la producción.

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