ANIMALES (IV): HALCÓN Y PALOMA

MARTÍN TORRES GAVIRIA

Esta es la cuarta entrega en la que hablo de animales económicos: ya van formando una pequeña granja financiera. Estimo necesario, sobre todo para refrescar las mentes, recordar el significado de cada bicho. Un «cisne negro» es un evento imprevisto que cambia y modifica todas las previsiones hechas. Por ejemplo, que el Real Madrid gane este año la Liga. Un estado financiero «toro» quiere decir que el mercado bursátil está fuerte, está en alza. Por el contrario, un estado «oso» indica un mercado débil, falta de confianza, un mercado bajista. Hay un dicho económico: los toros hacen dinero, los osos hacen dinero, pero los cerdos van al matadero. Cuando se refieren a los «cerdos», señalan al grupo de inversores sin contactos ni información adecuada que terminan comprando caro y vendiendo barato. Vamos, que son los que pagan el pato.

Para definir «halcón» y «paloma» previamente hay que explicar qué es la 'expansión cuantitativa'. Y no nos viene mal porque es precisamente la política económica que está aplicando nuestro Banco Central Europeo.

Para hacerlo comprensible y sencillo voy a explicarlo en siete pasos:

1) El BCE compra deuda pública.

2) Genera dinero en el sistema bancario que no tiene que invertir en deuda pública.

3) Bajan los tipos de interés, se abaratan los préstamos y hay dinero para prestar.

4) Empresas y particulares solicitan préstamos más baratos e invierten.

5) Se impulsa el consumo y la inversión.

6) El aumento del consumo y la inversión fomentan el crecimiento económico y la creación de empleo.

7) Baja el paro y sube la inflación. Éste es el proceso en teoría, luego la práctica siempre acarrea desviaciones.

Esta política económica de estímulos masivos la estableció la Reserva Federal (FED) de EEUU en el 2008 mientras que el BCE la inició en el 2015. Los americanos la vinculan a lograr una tasa de paro baja, mientras que en Europa la ligamos a la inflación. Es como darle a la manivela de hacer dinero, es fácil empezar pero complicado de parar. En resumen, consiste en aumentar la cantidad de dinero en circulación mediante la compra de la deuda. Ese exceso de liquidez favorece a los bancos, a las administraciones públicas y a los exportadores nacionales (porque se deprecia la moneda y se exporta más barato). Sin embargo perjudica a los contribuyentes, importadores y ahorradores. Se premia la deuda y el riesgo castigando al ahorro.

Un «halcón» es quien aboga por tasas de inflación bajas. No le importa subir los tipos de interés para conseguir corregir la inflación y mantenerla a tipos bajos. Sin embargo, una «paloma» es una enamorada de las políticas expansivas para conseguir tipos de interés bajos aún a costa de que se dispare la inflación.

Es evidente que la expansión cuantitativa que aplica nuestro BCE produce un recalentamiento de la economía disparando los precios y la inflación. Pero lo más gravoso es que las administraciones públicas, al poder financiarse fácilmente y barato, siempre tienen la tentación de gastar lo que no tienen (a base de más impuestos, claro), incrementando considerablemente el déficit público, verdadero mal de nuestra economía. Hay voces que dicen que los recientes vaivenes de Wall Street son consecuencia directa de estas políticas, porque el exceso de dinero en el mercado hace que el valor de las acciones no corresponda con el verdadero valor contable de las empresas. La pregunta es, ¿estamos ante una simple corrección bursátil o una nueva burbuja financiera mundial?

@MTorresGaviria

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