Más allá de la Ruta Jacobea

El rey Felipe de Bélgica (i), en un trayecto del Camino a su paso por Cirueña. :: abel alonso/efe/
El rey Felipe de Bélgica (i), en un trayecto del Camino a su paso por Cirueña. :: abel alonso/efe

Los reyes de Bélgica, Felipe I y Matilde, conocen de cerca la riqueza monumental riojana

F. DOMÍNGUEZ

Los Reyes de Bélgica, Felipe I y Matilde, junto a sus hijos Elisabeth, Gabriel, Emmanuel y Eléonore, y el grupo de amigos y escoltas que les acompañan, cubrieron ayer a pie una nueva etapa del Camino de Santiago, la que discurre entre Nájera y Santo Domingo de la Calzada, con 21 kilómetros por entre tierras de cultivo de vides, cereal y patata, fundamentalmente.

Como quiera que cuando los monarcas llegaron a Nájera tras cubrir a pie el recorrido de la Ruta Jacobea desde Logroño, el pasado miércoles, era ya una hora avanzada, a su llegada a la plaza de Santa María la Real se limitaron a montarse en los vehículos de la comitiva para trasladarse hasta el hotel donde tenían establecido su punto de reposo, en la localidad alavesa de Villabuena.

Sin embargo, ayer por la mañana, dado que iban a retomar el Camino desde el punto de llegada de la anterior etapa, antes de emprender la caminata rumbo al final de la siguiente, Santo Domingo de la Calzada, Felipe I y Matilde, junto a buena parte de sus acompañantes en el peregrinaje -los adultos, ya que los más jóvenes emprendieron camino de inmediato-, giraron visita al interior del monasterio.

Las guías del mismo les mostraron las riquezas histórico artísticas del cenobio en el que reposan los restos de monarcas y nobles del Reino de Nájera-Pamplona, quedando especialmente impresionados por la iglesia y por la sillería del coro alto, especialmente por muchos de los detalles de este último, llamándoles la atención el hecho de que hubiera sido realizado por judíos. Antes de emprender la ruta a pie, el rey firmó en el libro de oro del monasterio, y adquirieron algunos recuerdos de los que se venden en la recepción del monumento. Los monarcas y sus acompañantes pusieron especial empeño en abonar el importe de las entradas.

Ya en Santo Domingo de la Calzada y según Efe, la comitiva tenía previsto asistir a un oficio religioso en su catedral, uno de los templos más notables de la Ruta Jacobea, no en vano algunos la conocen como la Santiago de Compostela riojana. Además, es el único templo en el que habitan dos animales, el gallo y la gallina que recuerdan el milagro de Santo Domingo con el peregrino ahorcado.

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